El desprendimiento, que se registró en la calle San Juan XXIII, se dio a pocos metros de otro sector que se derrumbó recientemente y que fue repuesto por obreros de la empresa con bolsas de arena, de manera precaria y provisoria.
La lluvia registrada el pasado miércoles sirvió para exponer la peligrosidad del tramo y la necesidad de que la obra avance con mayor rapidez, puesto que nuevos desprendimientos podrían registrarse en el terreno.
“Gracias a Dios no tocó en (Capitán) Maciel, pero si en una de esas viene una de esas lluvias inmensas, en cualquier momento se puede desmoronar por debajo de la tierra. La Municipalidad, ni caso, ni se presentan, ni llaman ni nada”, expresó una de las pobladoras en contacto con este diario.
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Los vecinos también manifestaron que se ven con dificultades para ingresar y salir de sus viviendas, atendiendo al peligro que representan los agujeros profundos que se abrieron para la construcción de las alcantarillas de desagüe.
En una reciente visita al lugar, Última Hora confirmó que en el sitio además abundan las bolsas de basura sobre Nuestra Señora del Carmen casi Augusto Roa Bastos.
A esto se suma el notable aumento de mosquitos, sobre todo tras la tala de árboles registrada en Capitán Maciel, por donde pasaba el arroyo Santo Domingo. Como informaron los vecinos, la falta de depredadores, entre aves y otros animales, favoreció la proliferación de los mosquitos.
Por esta obra, la Comuna ya pagó G. 14.030.390.947 al Consorcio Pluvial Santos. La adjudicación a favor de la empresa alcanza en total G. 72.389.446.724
La cuenca Santo Domingo forma parte de los 8 proyectos de desagüe que debían pagarse con el bono G8 (2022, G. 360.000 millones), dinero que fue desviado por la administración de Óscar Nenecho Rodríguez para pago de salarios y otros gastos irregulares, según el informe de la intervención.