Víctor Galeano
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El mercado de autopartes en Paraguay se ve afectado por una creciente informalidad y la proliferación de ventas irregulares, especialmente a través de plataformas digitales.
Esta situación no solo impacta a los comerciantes legítimos, sino que también plantea desafíos significativos para las autoridades en la lucha contra el crimen.
Conversamos con Diego Espinoza, un comerciante con una década de experiencia en el rubro, y el comisario Abelardo Acosta, jefe del Departamento Control de Desarmaderos de Vehículos, quienes nos brindan una perspectiva sobre esta compleja realidad
Espinoza señala que el principal problema que enfrenta su negocio es la gran cantidad de personas que operan en el mercado negro, especialmente con los autopartes.
“Ahí es lo que nos mata el negocio, es lo que nos mata realmente”, afirma, destacando el perjuicio que esto causa a los comerciantes que trabajan dentro de la legalidad.
Explica que la venta irregular se ha trasladado a las redes sociales. Es común que personas, incluso desde la cárcel, tomen capturas de pantalla de publicaciones legítimas de vehículos en Marketplace y las utilicen para simular un negocio propio.
Aunque su empresa, Imperio tiene perfiles en Facebook e Instagram y cuenta con todos los permisos para operar, incluyendo la habilitación de la DISA, la suplantación de identidad y las estafas son una preocupación constante.
Un cliente, por ejemplo, llegó a su local tras buscar un vehículo en un perfil falso, dándose cuenta de que el mismo auto que se ofrecía desde Santa Rita estaba en el local de Espinoza.
A pesar de estos desafíos, enfatiza que la trayectoria y el reconocimiento en el rubro son fundamentales.
“Vos tenés trayectoria y al tener mucha gente que te conoce, siempre es algo que va girando”, comenta.
Sin embargo, reconoce que Marketplace es una “zona de estafa legalmente”, donde los vendedores ilegales a menudo no tienen un local físico y ofrecen entregar los repuestos en otro lugar para evitar revelar su ubicación.
“Yo te llevo”, es la frase que delata a estos vendedores, según Espinoza, quien prefiere que los clientes visiten su local para verificar la procedencia de la mercadería.
PERSPECTIVA. El comisario Abelardo Acosta, de la Dirección de Automotores, corrobora la preocupación sobre los anuncios de venta de autopartes en redes sociales.
Explica que, como investigadores, utilizan personal encubierto para actuar como compradores y localizar puntos de desarmaderos no habilitados.
Una vez identificados, intervienen para verificar la procedencia de los vehículos y las autopartes.
Acosta subraya que la venta irregular de autopartes a través de redes sociales no está permitida.
Pone el ejemplo de un mecánico que compra una oferta y la ofrece en línea o de alguien que vende un motor sin poder justificar su origen.
Si bien estas acciones son consideradas una “falta administrativa”, se convierten en delito si se comprueba que el motor proviene de un vehículo robado.
El comisario menciona el caso de una vendedora en Facebook que solo se inscribió en 2025 muestra una única foto y solo realiza entregas a domicilio, sin revelar un local físico donde llegar a verificar el producto para la compra.
Estos casos, según Acosta, son comunes y evidencian las “lagunas de nuestras leyes” que dificultan el procesamiento de estas personas, especialmente cuando se trata de artículos de bajo valor.
Acosta también relata las dificultades que enfrentan al investigar a estos vendedores en línea.
A menudo, se niegan a mostrar el local y ofrecen llevar el producto a otro lugar, lo que impide a la policía verificar la legalidad de la operación.
A pesar de estas limitaciones, la Dirección de Automotores realiza intervenciones, como la que se llevó a cabo en Roque Alonso con la fiscal Susi Riquelme, donde se incautaron de vehículos en desarme sin documentos, aunque no se encontraron vehículos robados.
DESAFIO. El mercado negro de autopartes, impulsado por la facilidad de las redes sociales y la falta de regulación efectiva, representa un desafío constante para las autoridades y los comerciantes legítimos en Paraguay.
La necesidad de una legislación más robusta y una mayor coordinación entre las instituciones es crucial para combatir este fenómeno que, no solo afecta la economía, sino que también contribuye a la inseguridad y la proliferación de actividades ilícitas.