Dos presuntos proveedores de drogas del Clan Rotela fueron detenidos ayer por agentes de la unidad de Operaciones Urbanas de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), en el barrio Campo Grande de la ciudad de Luque, en el Departamento Central.
El procedimiento, encabezado por la fiscal especializada en la lucha contra el narcotráfico, Julia Báez, se realizó en la vía pública; los agentes especiales detuvieron a los dos sospechosos en momento en que viajaban como pasajeros de un móvil de la plataforma Bolt, cuya conductora fue liberada al quedar demostrado que la misma desconocía y no guardaba relación alguna con el tráfico de estupefacientes.
Los detenidos fueron dos jóvenes –casi adolescentes– de nombres Adán Erico Caballero Cubilla (18), quien registra antecedentes policiales por robo; y Jesús Daniel Amarilla Vergara (19), ambos quedaron a disposición del Ministerio Público.
En poder de los mismos fueron incautados 3 kilos y 14 gramos de cocaína, distribuidos en tres paquetes.
De acuerdo con la estimación de los especialistas, la carga equivale a más de seis mil dosis de cocaína las cuales ya no estarán en circulación.
Según investigaciones de inteligencia de la institución antidrogas, los aprehendidos integrarían una célula del Clan Rotela que tiene por objetivo instalarse en la zona limítrofe entre Luque y Asunción, lo que les permitirá abastecer de cocaína a redes del microtráfico en ese sector del área metropolitana, todo con la finalidad de generar recursos económicos para la estructura criminal, detallan dichas investigaciones.
El Clan Rotela es reconocido por las autoridades como una estructura que capta a niños para ingresarlos en el submundo del microtráfico.
La razón es que los menores de 14 años de edad son inimputables ante la ley; es decir, si son descubiertos no son procesados por microtráfico.
De hecho, el microtráfico manejado por cualquier clan o pandilla emplea mayoritariamente a adolescentes y jóvenes, como queda visto con las edades de los detenidos en Luque el domingo.
Siguen volando. En otro episodio de tráfico de cocaína, el pasado domingo se reportó la incautación de 346 kilogramos de la droga que se encontraban en pleno vuelo sobre suelo brasileño, luego de haber despegado de la zona de Bella Vista Norte, en el Departamento de Amambay, el helicóptero en que eran transportados. El narco helicóptero fue interceptado por otro del Departamento de Operaciones de Frontera (Policía del estado de Mato Grosso do Sul) y obligado a posar en tierra a unos 25 kilómetros de la frontera con Amambay.
En ese procedimiento fueron detenidos dos ciudadanos brasileños, que fueron identificados como José Carlos Barbosa (62), piloto de la aeronave; y el mecánico de aviones Wilson Sebastião Ferreira Junior (36).
Al ser consultado sobre la carga de cocaína, el piloto dijo que cinco hombres encapuchados y armados con fusiles cargaron la aeronave en una zona rural de Bella Vista, en el Departamento de Amambay (Paraguay).
El pago que iban a recibir, según declaró el piloto, una vez que entregaran la mercadería era de USD 20.000 para él y USD 30.000 para el mecánico.
Pero eso se esfumó, mientras la droga quedó incautada y ellos detenidos por la Policía Federal de Campo Grande.