Desde una sensibilidad contemporánea e inspiradas en la idea de sedimentación de la cultura material de una ciudad construida por capas o destruida sin pausa, la muestra combina obras bidimensionales y modulares, así como estructuras objetuales. Los procesos de investigación y creación desarrollados en el lienzo o mas allá interpretan en su sentido material a Asunción como un manuscrito antiguo, poseedora de una escritura anterior borrada y reescrita muchas veces.
En su sentido más simbólico, las piezas manifiestan su voluntad de palimpsesto. Conpalimpsesto nos referirmos a los manuscritos antiguos cuyas hojas eran tan costosas que cuando el texto entraba en desuso, se borraba lo que había y se volvía a escribir.
En este ejercicio de construcción de memoria, un palimpsesto supondría metafóricamente, volver a escribir sobre lo ya escrito, hacer una interpretación material y afectiva alrededor de la ciudad tras quinientos años de su cuadratura.
En esta ecuación visual coral, se reescriben entonces dos bases conceptuales: La celebración de la restauración del patrimonio histórico asunceno y la consideración del factor material y humano en la labor constructiva urbana. La edición o superposición imaginativa que realizan las artistas se integra, o traduce formalmente con camadas matéricas aplicados a las pinturas, a los objetos y a los collages tridimensionales.
Como dispositivo espacial fragmentario, el espacio de la exposición interpela a un diálogo entre el ilusionismo de Enciso, situado en la tensión entre figuración y abstracción de fachadas y detalles de inmuebles icónicos, con el de Viladesau, que explora las entrañas de los inmuebles, como la casa o el edificio, fabulando los actos materiales primigenios, la huella humana y las nociones de acumulación y ruina.
Cecilia Enciso / Veladuras sobre la ciudad
Vinculada una reconstrucción historicista, esta propuesta de Cecilia Enciso articularía una contestación a la mímesis y a la imagen estable heredada de su producción anterior, ya sea esta de cuño realista o perspectiva. Asunción es, como toda ciudad, un conjunto de adiciones, interrupciones y faltas, que en sus manos, se imagina en reparación visible vía la conservación y la restauración.
Desde la intrusión a la figura por la misma pintura, esta obra propone al lienzo como espacio matérico, atmosférico y como registro tanto del presente como el pasado donde lo cotidiano se convierte en promesa incógnita. Evitando crear una repetición sobre el paisaje icónico urbano; Cecilia promueve en esta serie diversas experimentaciones formales que incluyen delicadas y extravagantes paletas cromáticas, permitiendo a la mancha, al azar mismo de la materia tonal, invadir y velar aquella figura para quizás así, elevar su temperatura poética.
Asunción envuelta en la atmósfera extravagante de estas pinturas, está pronta a celebrar medio milenio. Parece ascender en su audacia, comparable a su mismo nombre, que deriva de la acción física de ascender, subir o escalar, pudiendo interpretarse este movimiento como un nivel simbólico de superación, de alcanzar una meta, como la obtenida por Cecilia.
Amorina Viladesau / Materialidades viscerales
Mostrando el reverso, el interior o el fondo de la materia de espacios construidos, así como sus superficies expuestas al deterioro y al olvido como metáforas implacables del tiempo, Amorina se interesa por lo no visto, en señalar a esos restos ignorados. Los detritus de piedra y argamasa, de metal o de madera, encienden las ideas de esta obra, aliada al objeto encontrado, a la manera de una arqueóloga sentimental que deposita su interés y energía en lo “inservible” dentro de la cultura consumista.
Por obra y gracia de su sensibilidad visual y constructiva, la artista hermana búsquedas experimentales propias del Dadaísmo con las de la pintura de caballete. El mosaico, el ladrillo, los pigmentos y las herramientas son el punto cero de esta serie, en las que declara su invención de materias primigenias, de paletas térreas, de ficciones arqueológicas.
El espectador podría interpretar a estas obras como las vísceras o las entrañas de la ciudad. Reproduciendo intersticios de la arquitectura vernácula, Amorina funde la ficción de una Asunción que quiere conocerse a sí misma, desde la materia antigua intentando ser heredera de futuro.