30 may. 2026

Así eran las armas que utilizaron en la revolución del 14 y 15 de mayo de 1811

Un museo histórico guarda en su interior la diversidad de artillería que utilizaron los soldados paraguayos en sus encuentros bélicos, desde la revolución del 14 y 15 de mayo hasta la Guerra del Chaco. Es la única galería de armas con la que cuenta el país y se ubica en Paraguarí, a unos 63 kilómetros de la capital.

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Este es un cañón similar al utilizado en la intimación a Bernardo de Velasco el 14 y 15 de mayo del 1811. Foto: Equipo ÚH.

Por Kiara Coronel

Creación audiovisual: Ivonne Velázquez y Fabián Fleitas

Cañones, arcabuces y mosquetes fueron las armas que utilizaron nuestros héroes independentistas en aquella loable Revolución del 14 y 15 de Mayo del año 1811, cuatro meses después de la victoriosa batalla orquestada en Paraguarí, donde los patriotas tomaron el coraje necesario para levantarse contra el poder del gobernante de la Provincia del Paraguay, Bernardo de Velasco, y lograr que se entregue.

El Museo Histórico de Artillería, ubicado dentro del Comando de Artillería de Paraguarí, acoge cientos de armas empleadas por los soldados paraguayos. En el sitio se encuentran granadas de mano fabricadas en los arsenales de la Marina. Eran tipo “carumbe’i”, usadas por el Ejército Paraguayo, por ejemplo, en la Guerra del Chaco (1932-1935).

Dentro de la magnífica exposición de armas de guerra se encuentra un cañón similar al utilizado el 14 y 15 de mayo para intimar a Velasco y así acogernos al sistema de república independiente, abandonando el yugo español.

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Este es el único museo de artillería del país, pese a que existe un museo variado en el Ministerio de Defensa Nacional, donde están expuestas algunas armas; sin embargo, no se encuentra especializado netamente en la muestra del tipo de artillería utilizada por el Ejército Nacional, según lo relatado por el historiador Fabián Chamorro.

Está expuesto un tipo de cañón que tenían las fuerzas paraguayas así como las porteñas en sus tropas de combate. La precisión de la artillería, para 1811, no era muy definitiva como pasaron a ser 50 años después.

“Era el procedimiento engorroso de cómo cargar un fusil o un mosquete. No tenía un dispositivo para amortiguar. En los costados se ponían piolas para estirar en un momento, trabajo que hacían los servidores”, cuenta Chamorro en una visita al museo.

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Detalló que en algunos dispositivos de guerra se debía introducir una baqueta para volver a cargar el arma. “No tenía que quedar aire entre la pólvora y la bala. Era un proceso muy lento, mientras te disparaban en combate. Según se tiene entendido, el más experto podía lanzar tres disparos en dos o tres minutos. El cañón era manipulado por al menos seis servidores”, relató.

En materia de precisión, el cañón en cuestión lanzaba sus proyectiles a una distancia corta de hasta 100 metros. Otro problema era la dispersión. “Apuntabas a algún lugar y la bala se iba a cualquier otro lado. No era definitivo tener artillería; por eso para Velasco, en la Batalla de Paraguarí, no era altamente necesario. Tenían seis cañones para la Independencia y dos utilizaron en la batalla propiciada en Cerro Porteño, donde Paraguay venció y no se doblegó a la intención de la Provincia de Buenos Aires.

Más detalles. El mosquete fue la principal arma utilizada en la Batalla de Paraguarí (19 de enero de 1811), cuya victoria significó un importante antecedente para aquella Revolución del 14 y 15 de Mayo de 1811. El arma en cuestión se caracteriza por cargarse por el cañón.

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Este elemento, muy usado en el campo de batalla, era grande y disparaba a unos 50 metros, aunque en teoría su alcance eficaz llegaba a los 100 metros, según precisiones de Chamorro. Además utilizaban arcabuces, arma similar al mosquete pero más pesada y con menor alcance.

Tanto los porteños como los paraguayos empleaban cañones de dos y de cuatro libras con cureñas para movilizarlos. Las balas eran bolas sólidas de hierro que variaban en tamaño y peso.

Estos dos tipos de cañones eran los más ligeros. Tenían una escuadra de cuatro artilleros. Los servidores seguían un proceso exacto para cargar, apuntar y disparar. Los cañones no tenían sistemas de amortiguación y era necesario emplazarlos de nuevo en batería después de cada disparo, mediante cuerdas a las que se enganchaban los artilleros, contó el historiador.

Dentro de toda la revolución que dos años después nos llevó a ser República, recuerda una frase célebre que se inmortalizó en el tiempo y que acompañó a los cañones que hoy son protagonistas en esta nota: “Quince minutos traigo de plazo para llevar respuesta, pasados los cuales obrará la artillería que lleva sus mechas encendidas con toda la fuerza lista. Es indispensable evitar desgracia”, la intimación a Velasco por el alférez Vicente Ignacio Iturbe, en nombre de los patriotas de la Independencia Nacional, del 15 de mayo de 1811.

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MUSEO

Para visitar el museo de artillería y nutrirse de la historia nacional a profundidad es importante recordar que el sitio está ubicado en Paraguarí, al costado izquierdo de la ruta que lleva a Piribebuy, pasando las vías del tren.

El lugar fue fundado por el general Enrique Duarte Alder en el año 1979. Las armas fueron donadas por varias personas para que formaran parte del sitio, que ya exponía artillería de los militares del Comando.

El horario de visita es de lunes a viernes, de 7.00 a 11.30 y de 14.30 a 17.00. Los fines de semana, los grandes grupos pueden ingresar mediante una solicitud previa al Comando.

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