Un grupo de adictos que se apropian y usan de aguantadero los patios baldíos en Areguá causan terror a su entorno por reiteradas peleas con puñales, fuman crac a la vista de todos, gritan y provocan grandes incendios.
Incluso, fabrican antorchas para arrojar a vecinos en forma de represalia, tras ser denunciados.
Estos sucesos se repiten día y noche en la Fracción Alicia, del barrio San Miguel de la ciudad de Areguá, donde proliferan los baldíos que la Municipalidad no los controla ni limpia, según las denuncias.
Uno de los vecinos relató que cada vez que llega de trabajar, estos grupos de adictos le piden dinero, a lo que nunca se negó, sin embargo todo cambió desde que empezaron a ocupar los baldíos para sus aguantaderos.
Contó, además, que estos grupos de jóvenes se reúnen en cualquier momento del día y con más intensidad en las noches, generando zozobras por las constantes peleas con puñales, discusiones a los gritos y quema la basura o el pastizal que se acumula en el lugar por lo que causan grandes incendios que ponen en riesgos a las casas aledañas.
El hartazgo los obligó a denunciar estos hechos ante la Subcomisaría 16 Santa Rosa de Lima, por lo que los agentes acudieron al lugar para dispersarlos, sin embargo pocos días después volvieron nuevamente a ocupar el lugar.
Represalia. Los pobladores creen que en forma de represalia, el grupo de ocupas prepararon antorchas con restos de colchón para encenderlos y arrojar a sus viviendas en horas de la madrugada, cuando todos descansan.
Al respecto, el vecino mencionó que tuvo que ampliar la cantidad de cámaras de seguridad e incluso levantó varios centímetros más la muralla perimetral.
Otro poblador mencionó la falta de agentes policiales que circulan por la zona. “Esta parte está olvidada, nunca pasan ni los Linces”, criticó.
También refirió que lo que falta es que personal de limpieza de la Municipalidad se ocupe de los baldíos, ya que cuando estos se limpian los “chespis desaparecen o buscan otro lugar”.
Por otra parte, un comerciante de la zona confesó que es dueño del terreno donde los adictos se reúnen y negó que estos generen problemas. Dijo que no les molesta la presencia de ellos en el lugar y que son recicladores. “No molestan a nadie porque solo juntan latas y botellas de plástico”, afirmó.
A la pregunta de si estos protegen su comercio, el hombre indicó que no es así.
“Ellos no cuidan nada, si ven algo que les interesa, van a llevar y si ven que hay un asalto o robo son todos ciegos, mi comercio tiene rejas, pero de fachada, si ellos quieren entrar van a entrar como sea”, relató. Una mirada distinta al dilema de los presuntos adictos hemos recogido del relato de Elisabed Díaz, otra comerciante de la zona. La mujer refirió que en medio de la Villa 1 y Villa 2 están marcadas como zona roja e indica que lo ideal es contar con varios tipos de seguridad en la vivienda, como perros, rejas y cámaras, pero que si no se puede la solución está en los vecinos.
“Debemos volver a ser como antes, a ser amigos de la gente, del barrio y la gente por más que haya inseguridad pues tienen que tener amigos en la comunidad para que la gente te proteja”, señaló la mujer.
proveedores. Al respecto, el comisario Diógenes Insaurralde, jefe de la Subcomisaría N° 16 Santa Rosa de Lima, confirmó que se encuentran con investigaciones avanzadas con respecto a la posible captura de presuntos proveedores de estupefacientes en la zona.
“Dentro de nuestra zona, estamos manejando un lugar en específico, no podemos confirmar exactamente, por eso estamos contactando con Antinarcóticos a fin de que tras la investigación se pueda solicitar el allanamiento en caso de que sea positivo en el lugar,” refirió.
También señaló que para la cobertura de la zona cuentan con dos motocicletas y una patrullera, la que a veces presentan inconvenientes, pero que actualmente está en operativa.