17 abr. 2024

Abundancia de energía eléctrica tiende a su fin

Olas de calor, mayor demanda de equipos de refrigeración en las empresas y en las viviendas, la incorporación masiva de electrodomésticos en las casas y, prontamente, la incursión de vehículos eléctricos son solo algunos de los factores que influyen en una creciente demanda de energía eléctrica en el país, que llega a tal punto que los últimos estudios dicen que el excedente de electricidad que hoy tiene el país puede llegar a su fin en unos siete años más, es decir, en el 2030.

Los estudios fueron realizados por los mismos técnicos de la ANDE y advierten que el consumo de energía eléctrica crece en promedio un poco más del 6% al año, y que en el 2023 creció 11%, alcanzando una cifra récord que alerta a los expertos en energía y hace pensar seriamente en la necesidad de generar mayor energía mediante fuentes alternativas y renovables.

Durante los picos de consumo que se registraron en las últimas semanas, se comprobó que el país llegó a utilizar el 50% de la energía que le corresponde en la Itaipú Binacional, unos 5.000 MW.

Las redes de transmisión permiten retirar de las usinas hidroeléctricas y traer hasta los consumidores una cantidad de 8.000 MW, lo que hace pensar también que se deben construir nuevas redes de transmisión en los próximos cinco años para evitar un colapso en la provisión y distribución de energía a empresas, industrias, oficinas y viviendas.

El aumento de la demanda en los domicilios o viviendas se debe básicamente a la incorporación de los electrodomésticos en las casas, especialmente los acondicionadores de aire, debido al intenso calor que se registró desde la primavera y, más aún, en el verano. Actualmente, la mayoría de las viviendas cuentan con aparatos que demandan una importante cantidad de energía, como congeladoras, heladeras, placas de cocina, jarras eléctricas y planchas, entre otros. Todos estos artefactos aumentan el consumo de electricidad domiciliaria.

Al mismo tiempo, las industrias aumentaron su consumo de energía eléctrica mediante la incorporación de modernos equipos totalmente automatizados.

Si a estos se les suma la instalación de industrias electrointensivas o que se consume gran cantidad de energía, el aumento de la demanda será aún mayor. De darse estos hechos, el agotamiento del excedente de energía puede adelantarse.

Por otro lado, el cambio climático que se vive actualmente genera una demanda extra de refrigerantes. Al mismo tiempo, los refrigerantes que se utilizan hoy también generan calor. Por ejemplo, los acondicionadores de aire que, si bien enfrían las habitaciones y oficinas, el compresor que está afuera genera un intenso calor. Lo mismo ocurre con los motores o compresores de las heladeras y congeladoras. Incluso, las placas para cocinar, las jarras eléctricas y hasta el cargador de las baterías de los celulares generan calor y se suman a la temperatura del ambiente.

Por otro lado, en las casas y oficinas se utilizan materiales de construcción que absorben el calor y lo aumentan. Esto pasa con los edificios con revestimientos de vidrios y el uso de chapas y metales. A esto se suman también los plásticos, que son muy sensibles y acumulan rápidamente el calor.

Con todo esto se genera un mayor uso de refrigerantes y, en consecuencia, aumenta la demanda de energía eléctrica.

Ante esta situación, el Gobierno reglamentó la ley que permite la generación de energía renovable por parte de las empresas privadas.

La idea es que las mismas industrias generen energía para su funcionamiento y, en caso de que les sobre algo, puedan vender a la ANDE.

Todo esto se hace pensando en generar energía alternativa ante el inminente agotamiento de las reservas de energía que vienen de las hidroeléctricas binacionales, como Itaipú y Yacyretá. No hay tiempo que perder. Hay que poner manos a la obra o se nos apagará la luz.

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