Una de las tantas víctimas del incendio del supermercado, quien perdió a toda su familia en la tragedia, confesaba hace unos años: “Uno aprende a vivir con el dolor, no se puede superar la muerte de personas que se supone deben estar al lado tuyo”.
De igual manera, las familias de los 400 muertos, los 500 heridos y las familias de los seis desaparecidos saben bien de ese duro aprendizaje, de las heridas externas que pueden haber sanado, y también de las otras, las que no se ven a simple vista.
Lamentablemente hay un aprendizaje que no hemos tenido a nivel institucional y es la conciencia de la prevención y los mecanismos de prevención en sí mismos.
El 1 de agosto del 2004 tuvo lugar en Asunción, en el barrio Trinidad, la mayor tragedia en la historia del país cuando se incendió el Supermercado Ycuá Bolaños, tras una violenta explosión de una chimenea: Murieron 400 personas y otras 500 quedaron heridas. Aquel siniestro puso en evidencia el precario nivel de control de los sistemas contra incendios instalados en nuestros edificios.
El suceso del Ycuá Bolaños dejó al desnudo la irresponsabilidad de la Municipalidad de Asunción, cuando se vio que no cumplían las normas de seguridad, de diseño, construcción y mantenimiento de los edificios, pues muchos edificios disponen de dispositivos de seguridad contra incendios, pero no hacen las tareas de mantenimiento.
Es importante que el sector privado demuestre que se aprendió de tan dolorosa tragedia; sin embargo, la parte más importante de la responsabilidad sigue recayendo en el Gobierno central y en los gobiernos municipales, pues son estos los que tienen la responsabilidad de hacer los controles y controlar que se cumplan las normas.
Ycuá Bolaños es una prueba de la impunidad en cuanto a que autoridad alguna asumió su parte de responsabilidad; tanto el intendente de Asunción que estaba en funciones al momento de la habilitación del local (Burt - 2001), como el que estaba funciones cuando ocurrió el desastre (Riera - 2004), prosiguieron con sus exitosas carreras. De hecho que, el que fuera el intendente de Asunción aquel 1 de agosto de 2004, Enrique Riera, siguió su tan brillante carrera política, pues luego fue senador por el Partido Colorado y actualmente ejerce funciones en un Ministerio de gran relevancia.
Otro de los grandes aplazados respecto al Ycuá Bolaños es el sistema de Justicia, pues 21 años después persiste no solamente la impunidad, sino quedan muchas preguntas por responder. De esto saben bien las víctimas que sobrevivieron al incendio y los familiares. Para todos ellos quedó claro que la Justicia no estuvo a la altura de las circunstancias ni honró a las víctimas, quienes debieron vivir un calvario, reviviendo año tras año la revictimización en los complicados procesos judiciales que les dejaron el sabor a poca justicia.
En cada aniversario, en estas más de dos décadas, la Coordinadora de Víctimas del Ycuá Bolaños repetía que “Ycuá Bolaños es la lección no aprendida de Paraguay”. Asimismo, cada 1 de agosto reclamaban: “No solamente nos mataron a nuestros seres queridos, no solamente dejaron sobrevivientes con heridas en el alma y en el cuerpo, sino que también, la Justicia paraguaya nos mató una y otra vez”.
Hoy, en donde estaba el supermercado, en el predio donde estaba el Ycuá Bolaños, en el barrio Trinidad, se levanta el Sitio de Memoria y Centro Cultural 1-A, conocido como Memorial de Ycuá Bolaños. Desde este lugar, desde la memoria, las víctimas, los sobrevivientes de la tragedia nos recuerdan a diario que los paraguayos tenemos derecho a vivir en ambientes seguros.