En el decreto Nº 1.264, de febrero del 2014, se establece que todos los relojes deberán atrasarse por 60 minutos y que el segundo cambio de horario, que consistirá en adelantar una hora más, se hará en la primera semana de octubre, en primavera.
El propósito de este reglamento es lograr un mejor aprovechamiento de la luz solar y sobre todo la administración adecuada de la energía eléctrica, ya que el cambio de horario influye directamente en el consumo de electricidad.
De esta manera, por recomendaciones de la ANDE, se distribuye mejor la carga de energía según la demanda de suministro eléctrico en las horas claves de uso que son por la mañana y a la noche.