El nuevo esquema financiero establece una tarifa técnica de G. 6.100, la cual fue estructurada tras un trabajo técnico entre el Viceministerio de Transporte, el Ministerio de Economía y Finanzas y diversos especialistas internacionales. A pesar del nivel de esta tarifa operativa, el costo del pasaje para los usuarios se mantendrá congelado en G. 3.400, equiparándose al valor actual del servicio diferencial.
La presentación oficial se desarrolló en el marco de una nueva sesión del Consejo Asesor de Transporte Público. En dicho espacio, el viceministro Emiliano R. Fernández aseguró que la fijación de esta tarifa representa el incentivo necesario para apalancar futuras inversiones privadas en el sector. El alto funcionario enfatizó que las unidades eléctricas transformarán la calidad de vida urbana al eliminar las emisiones de gases y la contaminación sonora, además de garantizar un viaje confortable y climatizado.
Desde la perspectiva ciudadana, Griselda Yúdice, vocera de la organización Opama, valoró la medida como un avance sumamente optimista dentro del proceso de transformación del sistema. Asimismo, instó a los pasajeros a involucrarse de forma activa y compartir sus quejas o sugerencias, argumentando que la voz de los usuarios es la principal herramienta para exigir medidas rápidas y eficientes al Estado.
Este bloque consultivo reúne a diversas dependencias gubernamentales, empresas operadoras, trabajadores, municipios, gobernaciones y universidades. Su misión principal es acompañar de cerca la reforma estructural del transporte impulsada por el Gobierno bajo el paraguas jurídico de la Ley 7617/2026 y el Decreto 5969/2026, con la meta de consolidar una red de movilidad sustentable, previsible y centrada exclusivamente en el bienestar de la población metropolitana.
El establecimiento de la tarifa para buses eléctricos constituye un hito histórico para el sistema de transporte público metropolitano, en el marco de la reforma integral del sistema.