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Nacional
domingo 7 de mayo de 2017, 10:49

Barrio de Asunción colorea sus casas de la mano de los españoles Boa Mistura

Los vecinos del barrio Pelopincho, un distrito histórico a orillas de la Bahía de Asunción y distante a pocas cuadras del centro de la ciudad, dieron color a sus casas de la mano del colectivo de artistas españoles Boa Mistura, para cambiar la imagen de una zona estigmatizada por la pobreza.

EFE

Un gran arco de ladrillo con el nombre "Pelopincho" da la bienvenida al barrio, pero para muchos asuncenos supone un umbral que está prohibido cruzar, ante el miedo a ser víctimas de asaltos.

La puerta conduce al corazón del barrio: una cancha que sirve como patio de juegos para los niños de la zona, situada junto a un comedor donde reciben alimentos y son atendidos en consultas médicas.

Este fue el escenario elegido por el colectivo de artistas urbanos Boa Mistura para trabajar con la comunidad en una obra que les implicara a todos, y reflejara el alma del barrio.

Dos semanas después, la frase "Oñondivepa ñande pu'aka" ("todos unidos nosotros podemos", en lengua guaraní) cubre a todo color las paredes de la cancha y de las casas aledañas, para orgullo de los vecinos, muchos de ellos niños y jóvenes, que repasan con brochas y rodillos la pintura de los enormes murales.

"Este proyecto nos vino como anillo al dedo, porque justamente lo que los vecinos queremos es cambiar la imagen y despertar la solidaridad que caracterizó al barrio, que tiene una historia rica en luchas sociales", declaró a Efe el presidente de la comisión vecinal de Pelopincho, Marcelo Puente.

Explicó que el proceso con los artistas de Boa Mistura implicó darles a conocer la zona, recorrer con ellos los pasillos y recovecos del barrio, hablar con las pobladoras más antiguas y empaparse de un sinfín de anécdotas para entender mejor su historia.

Después, el "excelente olfato" de los artistas, unido a "un ejército de niños" del barrio, y al entusiasmo de muchos pobladores, logró plasmar en una frase el espíritu de solidaridad entre los vecinos, que a lo largo de su historia enfrentaron juntos problemas como inundaciones o incendios, reveló Puentes.

Como parte de esta historia, el representante vecinal contó que el barrio Pelopincho debe su nombre a una marca de piscinas desmontables de plástico, y fue tomado por los pobladores en forma irónica para referirse al arroyo que discurría por la zona, que ellos utilizaban para bañarse.

A mediados de la década de 1980, el arroyo y el resto de cauces de la zona se desbordaron y provocaron una gran inundación, que llegó a anegar calles del centro histórico de Asunción, y obligó a los vecinos del área ribereña a emigrar hacia zonas más altas.

Años después, en octubre de 1999, los pelopincheros fueron golpeados por otra catástrofe: un incendio devoró las casas y las pertenencias de los vecinos, y forzó a las autoridades municipales a ofrecer viviendas seguras para los damnificados.

Puentes pidió que esta historia de luchas del barrio Pelopincho sea conocida, para ayudar a eliminar el estigma de la delincuencia, e integrar el barrio en el resto de la capital, tal vez convertido en un lugar de interés turístico.

Romina Romero, otra vecina del barrio, defendió a su vez el valor de la solidaridad entre los vecinos de la zona, que a través de actividades como rifas, venta de pollos o torneos obtienen dinero para financiar en conjunto obras como construcción de muros, columnas o iluminación.

"Nunca la gente nos tuvo en cuenta en todos los años que llevamos acá. Siempre dicen que Pelopincho es una zona roja, que no se puede transitar, que no se puede estar... pero es mentira. Todos somos humanos, gente luchadora que queremos salir adelante día a día. Me parece bien el trabajo (de Boa Mistura) y que optaran por el barrio Pelopincho, porque somos humildes, pero grandes de corazón", opinó.

El colectivo de artistas españoles Boa Mistura busca revalorizar espacios públicos degradados e inspirar a las personas que los habitan a través de la pintura y el arte urbano.

El grupo ha presentado sus trabajos en países como España, Kenia, Georgia, Argelia, Panamá, Austria o ahora en Paraguay, donde el proyecto ha estado apoyado por el Centro Cultural de España Juan de Salazar, en el marco del III encuentro de cultura urbana "Dislocaciones".