Doña Julia Aparicia Acuña (84), llegó en la mañana de este domingo hasta su local de votación, el colegio parroquial Medalla Milagrosa de la ciudad de Fernando de la Mora, sin embargo, no logró acceder fácilmente al lugar, es que la mujer se mueve en sillas de ruedas y allí no existen rampas.
Por su parte, María del Pilar Asunción Viuda de Nestoza (98), mostró orgullosa su dedo entintado al salir del local de votación en un colegio de Asunción.
En Ciudad del Este, don Ignacio Borja llegó en brazos de quien sería su hijo. Una vez allí otras personas le ayudaban a apoyarse en sus muletas.
Más casos parecidos se dieron en todo el país, pero dejaron al desnudo que las instituciones educativas del país no son inclusivas. La intención del sufragio como derecho y obligación es latente, pero la realidad y las construcciones no ayudan.



