El youtuber argentino Joaco Santos, quien hace contenidos sobre cárceles y barras bravas, reveló que es el primero en ingresar a la cárcel de máxima seguridad de Minga Guazú, Departamento de Alto Paraná, Paraguay, donde ni siquiera la prensa entró aún.
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Uno de los presos manifestó que trabajar dentro de la cárcel ya abre la posibilidad de conseguir empleo al dejar el presidio con la misma empresa que opera en el recinto, e incluso, le sirve para compurgar condena.
Otro recluso se quejó que la parte judicial no le ayuda en nada, ya que tiene ganas de salir y reveló que el 75% de los reos ya pueden salir con la libertad condicional, pero los jueces no les quieren dar la libertad.
Uno que estaba en la sala de aislamiento hace cinco días contó que el baño estaba podrido y no tenía luz ahí, luego de una discusión.
Algunos presos coincidieron, por su parte, que la cárcel de Minga Guazú es el modelo correcto para poder salir y reinsertarse, ya que en otras cárceles tenían celulares a disposición y drogas, incluso wifi.
Otros presos denunciaron que desde que ingresaron a Minga Guazú perdieron contacto con sus abogados y que muchos ya pueden tener la condicional, pero ni siquiera tienen contacto con sus familiares desde hace 15 días.
Según lo expresado por los funcionarios del Ministerio de Justicia, el sistema carcelario de Minga Guazú funciona con una suerte de recompensa por comportamiento y no se maneja dinero en efectivo para evitar la corrupción.
Además, están previendo unas cuentas digitales para que cuando se instalen las cantinas puedan pagar con sus huellas dactilares nada más.
También explicaron que muchos presos estaban en consumo anteriormente y ahora se están adaptando al nuevo sistema carcelario.
Controles
El youtuber mostró que las encomiendas pasan por un escáner y que los familiares que van a visitar a sus parientes son revisados exhaustivamente.
Los presos denunciaron, por su parte, el calor extremo en los bloques, donde no se les permite tener ventiladores ni televisores. “Acá es el infierno”, dijo uno.
El viceministro de Política Criminal, Rubén Maciel, señaló que se clasifica a los condenados para ingresarlos a los módulos, por lo que los que ya están por salir, se encuentran en el módulo 1, que es el más cercano, mientras los recientemente condenados van al último módulo.
El creador de contenido también mostró un área de trabajo, donde los presos realizaban trabajos de costura para una empresa dedicada a la fabricación de toallas.
Un grupo de presos comentaron que querían hablar con la prensa y encararon al youtuber, a quien le señalaron que no era un shopping y que estaban pasando mal.
“Sería bueno que la gente sepa lo que se oculta muchas veces en este lugar. No sabemos qué está pasando en nuestras casas, cuando queremos comunicarnos con nuestras familias, nos sentimos secuestrados”, manifestó uno de los condenados.
"(Tengo) diez años de condena. Ocho años y tres meses ya (transcurrieron), y no pasa nada, no avanza la Justicia, ya debería estar afuera”, dijo otro recluso.
“Ahora ya no tenemos abogados. Le pedimos que nos lleven a judiciales, nada no hacen”, reclamó otro, en un video que se puede vizualizar en YouTube.