Eran las 06:00 del pasado martes cuando un guardia de seguridad retornaba a su casa tras una noche y madrugada de trabajo, cuando dos asaltantes a bordo de una moto lo interceptaron sobre la calle Sargento Martínez, en Santísima Trinidad.
El acompañante descendió del biciclo y a punta de un arma le exigió que le entregara su celular. En ese momento, comienza un forcejeo entre ambos hasta que el atacante disparó dos veces contra el hombre, quien salió corriendo del lugar y los asaltantes terminaron huyendo.
Al revisar que no sufrió heridas, notó que una de las balas quedó incrustada en su mochila, que quedó con dos orificios y, finalmente, salvó su vida. Afortunadamente, esta persona pudo contar la terrible experiencia que vivió esa madrugada.
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Durante una entrevista de espaldas con NPY, Ricardo –como se le identificó– contó que no quiso oponerse al asalto. De hecho, iba a entregar su celular, pero la impotencia motivó que le propinara un golpe al asaltante.
El celular que intentaron llevarse es nuevo, cuyas cuotas recién terminó de pagar con el fruto de su sacrificio. Contaba con sus datos y aplicaciones que usa para el trabajo.
“No sé cuántas veces disparó, pero por suerte se fue por la mochila. Yo pensé que me dio y ahí corrí. Revisé mi cuerpo y no encontré sangre. Al llegar a mi casa, recién revisé mi mochila. Reaccioné, no sé por qué. Mi teléfono era nuevo, recién terminé de pagar”, expresó.
Para Ricardo, esta experiencia fue muy traumática e incluso pensó en renunciar a su trabajo. “No sé cómo explicar lo que siento. Quise renunciar a mi trabajo e irme (del barrio). Muy insegura es esta zona”, manifestó.
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Además de enfrentarse a los asaltantes y casi sufrir heridas de arma de fuego, la víctima se encontró con una situación quizás peor: La Policía Nacional no le tomó la denuncia porque desconocía el nombre de sus atacantes. Este hecho constituye una falta grave de procedimiento, ya que las denuncias pueden ser innominadas.
“Llegó la patrullera y me dijo que tengo que saber el nombre del asaltante para hacer la denuncia. El suboficial, me dijo”, señaló y agregó que no pudo leer el portanombres porque estaba tapada con un cuaderno.
Los agentes que intervinieron llegaron a bordo de una patrullera de la Comisaría 12ª Metropolitana, de acuerdo con la víctima. Sin embargo, desde la Policía Nacional informaron que la víctima no se acercó a realizar ninguna denuncia del hecho.