CIUDAD DEL ESTE
El Parque Nacional del Yguazú, lado brasileño, inició –en la reciente semana– actividades de investigación y conservación destinadas al monitoreo de felinos silvestres. La tarea se inició el 8 de marzo y se extenderá hasta el 22 de este mes. Durante este tiempo habrá restricciones temporales al desarrollo del turismo en algunos senderos del área protegida, según informaron desde la administración del parque.
Las tareas forman parte de un programa de seguimiento de especies emblemáticas de la fauna regional de la región de las Tres Fronteras, como el yaguareté (Panthera onca) y el ocelote (Leopardus pardalis), consideradas vitales para la conservación del ecosistema de la Selva Atlántica.
Durante este periodo, algunos senderos, ubicados en Foz de Yguazú, permanecerán cerrados temporalmente, mientras otros tendrán una restricción parcial de acceso debido a los trabajos de campo.
No obstante, las autoridades del parque aclararon que estas medidas no afectarán la experiencia de los visitantes ni el acceso a los principales atractivos del parque. Por lo cual, el Sendero de las Cataratas, los miradores, la pasarela y las demás rutas habilitadas al turismo seguirán operando con normalidad.
INVESTIGACIÓN. En el Paseo Silva Jardim, ubicado en el Municipio de São Miguel de Yguazú, también se realizarán acciones de monitoreo como parte de las estrategias de investigación y preservación de la fauna.
El monitoreo es llevado adelante por el proyecto Onças do Iguaçu, (Jaguares del Yguazú) en coordinación con el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), entidad responsable de la administración del parque nacional.
Declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco, el Parque Nacional del Iguazú es considerado uno de los principales destinos de naturaleza del continente. La gestión de la visita turística está a cargo de la concesionaria Urbia + Cataratas, que gerencia los servicios destinados a los visitantes.
El parque fue reconocido por Tripadvisor Travelers’ Choice Best of the Best 2025 como la principal atracción turística de la región de la Triple Frontera y de América Latina, consolidando su importancia internacional tanto en materia de turismo como de preservación ambiental.
EN DECLIVE. A mediados de este año, un estudio binacional entre Argentina y Brasil, encabezado por el Conicet y la Fundación Vida Silvestre reveló que la población de jaguares en las principales áreas protegidas de Brasil y Argentina cayó de 93 a 83 ejemplares entre 2022 y 2025.
Aunque el descenso pueda parecer moderado, los expertos lo consideran una señal de alarma. Esta disminución, aunque leve, refleja una presión creciente sobre el ecosistema. Los riesgos se multiplican debido a territorios invadidos y collares de monitoreo sin señal.
No es la primera vez que la especie enfrenta un punto crítico. En los años 90, se estimaba que entre 400 y 800 jaguares habitaban la región del Alto Paraná. Para 2005, quedaban apenas 40. La caza furtiva, los atropellos en rutas, la deforestación y la expansión humana habían reducido a la mitad el territorio que necesitaban para sobrevivir.
El arduo trabajo de monitoreo y conservación –con cámaras trampa, collares transmisores y campañas comunitarias– logró que la población se duplicará entre 2006 y 2018. Pero los avances hoy vuelven a tambalear. El nuevo informe advierte que la población monitoreada, que abarca 570 mil hectáreas, enfrenta amenazas crecientes como la expansión de actividades humanas, la falta de financiación y la persistencia de la caza ilegal.