EFE
“A partir del momento en que un sitio es declarado Reserva de la Biosfera se beneficia de una protección muy importante y cuenta con un plan de manejo para no poner en peligro su valor universal excepcional”, dijo Frederic Vacheron, representante de Unesco para el Cono Sur.
Este grado de protección se debe a que todo el parque Defensores del Chaco, donde se encuentra el Cerro León, está incluido en la categoría de Reserva de la Biosfera que la Unesco otorgó en 2005 a una superficie de 7,2 millones de hectáreas en el Chaco paraguayo, la zona norte del país fronteriza con Bolivia y Brasil.
Vacheron agregó que “si hay un proyecto de desarrollo en el lugar que perjudica ese valor, se produce una contradicción”, lo que podría llevar al bien a perder su categoría de patrimonio, como ya ocurrió en dos ocasiones en la historia de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Se trata de los casos del Valle del Elba, en la ciudad alemana de Dresde, eliminado de la lista en junio de 2009, y del santuario del órix árabe en Omán, dedicado a la conservación de una rara especie de antílope y que fue tachado del listado en 2007.
“En estos casos no se logró hacer compatible el desarrollo con la preservación del valor excepcional del lugar. La Unesco tiene la esperanza de que Paraguay no se convierta en el tercer caso. Si postula a Cerro León, es porque tiene la voluntad de conservarlo”, dijo Vacheron.
El Senado aprobó esta semana por unanimidad un proyecto para instar al Ejecutivo a que proponga Cerro León como Patrimonio Mundial a la Unesco.
Esa inclusión se debate en la lista de bienes que Paraguay elabora esta semana con técnicos de la Unesco, entre los que se encuentra Vacheron.
La declaración del Senado se produjo un día después de que el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones descartara por el momento los trabajos de prospección en el macizo, debido a que la zona carece de un “plan de manejo, gestión e intervención”.
El proyecto de prospección había sido muy cuestionado por grupos ecologistas y varias organizaciones recordaron que el área de Defensores del Chaco forma parte del territorio ancestral del pueblo ayoreo totobiegosode en conjunto con la gigantesca reserva natural Kaa Iya, de casi 4 millones de hectáreas y situada en Bolivia.
Los miembros de este pueblo indígena nunca fueron consultados sobre el proyecto, según estas organizaciones, lo que viola varios tratados internacionales suscritos por Paraguay.
Además, los trabajos en la zona podrían poner en riesgo la vida de miembros del pueblo ayoreo en situación de aislamiento voluntario que habitan y se desplazan por el parque, lo que los convierte en el último pueblo indígena no contactado de América fuera de la Amazonía.
En la Reserva de la Biosfera del Chaco paraguayo también habitan otros pueblos indígenas ya contactados, como los ishir o los guaraní ñandeva, y se trata de un territorio de gran biodiversidad, donde se localizan 17 formaciones vegetales diferentes, 862 especies de flora y 603 de fauna, algunas de ellas amenazadas, según la Unesco.