15 mar. 2026

Un mecánico quiso comprar un arma y se disparó accidentalmente

Un mecánico estaba manipulando un arma de fuego y se disparó accidentalmente en la cabeza. El hecho se registró este miércoles en un taller de chapería en la ciudad de Pilar, Departamento de Ñeembucú.

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La Policía Nacional incautó el arma de fuego como evidencia tras el disparo accidental ocurrido en un taller en la ciudad de Pilar.

Foto: Gentileza.

Un mecánico identificado como Enrique Ramón Portillo Guillén, de 50 años, sufrió un traumatismo de cráneo encefálico grave, tras dispararse de forma accidental mientras manipulaba un revólver calibre 38 milímetros, en la ciudad de Pilar, informó Juan José Brull, periodista de Última Hora.

El hecho se registró este miércoles, a las 07:40 aproximadamente, en un taller de chapería, ubicado en las calles General Genes casi Ramón Vázquez, del barrio Obrero.

El hecho se registró en  un taller mecánico ubicado en el barrio Obrero de la ciudad de Pilar.

El hecho se registró en un taller mecánico ubicado en el barrio Obrero de la ciudad de Pilar.

Foto: Gentileza.

Agentes de la Comisaría 2ª barrio Obrero, de la capital de Ñeembucú, tuvieron conocimiento del hecho y se constituyeron en el taller, en donde encontraron al hombre con una herida en la cabeza y procedieron a trasladarlo a bordo de la patrullera hasta el Hospital Regional de Pilar. Por la gravedad de su estado será derivado al Hospital de Trauma de la capital del país.

Remigio Martínez Gutiérrez, de 40 años, de profesión chapista, manifestó a la Policía Nacional que Enrique Ramón Portillo fue a su taller en compañía de su hijo Enrique Daniel Portillo, de 21 años, a fin de que le realice trabajo de soldadura de un tanque de vehículo.

Comentó que en ese ínterin, Portillo le preguntó por el arma de fuego que tenía a la venta y él fue a traer de su vivienda a fin de mostrarle. En ese momento, dijo que Portillo manipuló y dirigió el revólver a su cabeza, disparándose accidentalmente.

En el quepis de la víctima quedó el rastro del proyectil.

En el quepis de la víctima quedó el rastro del proyectil.

Foto: Gentileza.

El arma de fuego fue recogido por el dueño del taller y posteriormente hizo entrega al personal interviniente, envuelto con un trapo tipo franela de color naranja.

Después, en el predio del Hospital Regional de Pilar el arma fue inspeccionado por personal de Criminalística a cargo de los suboficiales Nelson Báez y Jorge Araújo, quienes levantaron como evidencia.

El hecho fue comunicado al fiscal David Cabral, quien se constituyó hasta el centro asistencial y dispuso que Remigio Martínez y Enrique Portillo sean trasladados en la sede del Ministerio Público para tomarles declaración testifical y someterse a la prueba de nitritos y nitratos.

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