La productividad y otros fundamentos de la economía han mejorado, pero no lo suficiente para explicar la reciente fortaleza del guaraní.
Entre el 2023 y 2026 la economía paraguaya registra un desempeño muy bueno, con un crecimiento del 5,0% anual. La pregunta es: ¿de dónde vino ese crecimiento? Podría ser de más capital invertido y más trabajadores ocupados, o de combinarlos mejor.
El economista chileno Raphael Bergoeing señala que las economías exitosas crecen “no porque trabajen e inviertan más, sino porque trabajan e invierten mejor”. Una forma sencilla de aproximarnos a esa eficiencia es mirar cuánto produce, en promedio, cada trabajador ocupado.
En el periodo reciente (últimos tres años), la productividad del trabajo aumentó 2,6% anual en Paraguay, frente a un 2,0% en Brasil y 1,4% en Estados Unidos. Es un avance importante, puesto que los trabajadores más productivos consiguen a la larga mejores ingresos.
Ahora, parte de esta mejora podría ser temporal, por lo cual, para mantener o aumentar ese ritmo se requieren trabajadores mejor preparados. Dados los desafíos del mercado laboral, es necesario avanzar en una reforma educativa integral.
Una mayor productividad también puede resultar en una moneda más fuerte. Si una economía logra producir más eficientemente que sus socios comerciales, su moneda puede ganar valor (o apreciarse) y, con ello, ganar poder de compra. Eso nos lleva a la reciente y marcada caída del dólar frente al guaraní.
El asunto importante es la competitividad y para analizar eso hay que mirar más allá de la cotización del dólar. Una medida pertinente es el tipo de cambio real, el cual ajusta la cotización de las monedas por las diferencias de precios entre Paraguay y sus principales socios comerciales. Este indicador registró una apreciación cercana al 15% interanual en julio de 2026, que es una apreciación significativa.
La mejora relativa de la productividad puede explicar una parte de esa apreciación, pero no toda. También influyeron otros factores, como los precios internacionales de los productos exportados, las inversiones y los ingresos de capitales extranjeros.
Aun así, una parte de la apreciación parece difícil de explicar solamente por estas variables. Cuando una moneda se fortalece más de lo que justifican los fundamentos, como la productividad, se dice que la misma está sobrevaluada, o que está muy cara.
Una situación que podría explicarse por el efecto de las políticas del Estado. Las restricciones de liquidez asociadas a atrasos del fisco y las ventas de dólares de la autoridad monetaria también habrían contribuido a fortalecer el guaraní.
Un guaraní fuerte abarata los productos importados, pero también hace más difícil que los productores puedan competir. Con una moneda sobrevaluada una empresa exportadora recibe menos guaraníes por cada dólar que vende al exterior, mientras que buena parte de sus costos sigue pagándolos en moneda local. Si esta situación persiste, sus ganancias se reducen y, con el tiempo, reducen las inversiones y los empleos.
Un informe del Observatorio Económico de la Universidad Católica encuentra que las exportaciones todavía muestran un buen desempeño, gracias a los productos primarios. Sin embargo, advierte que la pérdida de competitividad podría hacerse más visible con el tiempo, especialmente en actividades como la maquila.
Finalmente, si una moneda corre por delante de sus fundamentos económicos, puede terminar debilitando a quienes generan valor. Lo que hoy aumenta el poder adquisitivo puede, con el tiempo, restar capacidad de generar ingresos.