22 sept 2026

Paraguay y la historia

Jorge Santayana expresó que “un pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla”. A pesar de sus pocos años como país independiente, Paraguay tiene una muy larga y rica historia, con un periodo precolombino, un colonial hispánico y, luego, como país soberano. Y ocurre algo peculiar y triste, cuando se pregunta a un joven quién fue el Mcal. López o el Dr. Francia o por qué hay un feriado y recibimos, como respuesta, una fresca y juvenil sonrisa acompañada de un “la verdad que no sé, no conozco”. El paraguayo está olvidando su historia en el momento histórico en el que más precisa conocerla. Antes de hablar de historia debemos definir quién es el paraguayo.

El paraguayo es el producto del devenir histórico de la nación paraguaya, que se originó de la unión entre la mujer guaraní y el hombre español, una unión de razas que dio origen a una cultura propia, la cultura paraguaya, única, peculiar, distinta, que ni es plenamente guaraní ni española, y que nos diferencia profundamente de las naciones vecinas, razón por la cual no somos ni provincia ni “o Estado brasileiro que fala español”. Pero si perdemos nuestra historia corremos el peligro de serlo. El proceso histórico nos llevó a ser una nación pujante, que tuvo que soportar la lejanía y el abandono; los primeros gritos de libertad en América, cuando la mayoría de los americanos no tenían la mínima idea del significado de la palabra libertad; adelantada a su tiempo, muy rica, emprendedora, cuando se independiza; masacrada, destruida, saqueada y robada por la Triple Alianza, donde luego quisieron prohibir el guaraní; inmersa en incontables guerras civiles durante los gobiernos liberales; sobreviviendo en la lucha a muerte que representó la Guerra del Chaco, pues si perdíamos, desaparecíamos inevitablemente como país viable; una larga dictadura y hoy, madurando como sociedad hacia un futuro de calidad, hacia el sueño de constituirnos en un país desarrollado.

Y hoy estamos ante esta extraña y peligrosa paradoja, donde aparece ante los paraguayos un futuro promisorio y, por otro lado, se cierne el peligro de desaparecer como nación propia, única, soberana. Y una de las razones es el abandono de nuestra historia.

La demografía paraguaya fue reconstruida después de nuestras terribles guerras por la inmigración extranjera, gentes venidas de lejanos rincones, cargando con sus propias penas y pesares, quienes repoblaron nuestro país, pero adoptando la cultura paraguaya a la cual adaptaron su cultura, haciendo suyas nuestras costumbres, nuestra forma de ser, y el guaraní, el tereré y la chipa se hicieron carne en ellos. Y la historia paraguaya se hizo su historia, se transformaron en auténticos paraguayos. Eran tiempos en que la historia paraguaya era cátedra en los programas de estudios escolares. Era inevitable que los hijos de los extranjeros radicados en el Paraguay fuesen asimilados culturalmente y se transformasen en auténticos paraguayos, uno más entre nosotros. ¿… Y hoy?

Hoy, el Paraguay está recibiendo una gran inmigración, atraídos por lo que ofrece nuestro país y no están asimilando la cultura paraguaya, especialmente en zonas fronterizas, donde incluso están desapareciendo el idioma, la cultura y el ser paraguayo. Podemos perder nuestro país, ya que quienes se radican en el Paraguay no conocen la historia paraguaya y no la sienten suya.

Paraguay debe recobrar su historia, que se está desvaneciendo ante corrientes extranjerizantes y globalistas. La historia paraguaya debe volver a ser materia de estudio obligatoria en todas las instancias y niveles de estudio académicos.

Analista. Gral. (SR)
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