30 may. 2026

Un día para agradecer la magnitud y el valor de los cuidados de las madres

En el Paraguay, en mayo se celebra a las madres y a la Independencia, la patria. Y es que la figura de las madres ha tenido, históricamente, gran importancia en la sociedad, como una especie de guardiana de la tradición y la identidad nacional. En este día se debería reconocer el valor real del trabajo que realizan las madres, y junto a la poesía y las flores, reconocer su aporte.

En el Paraguay, un 39% de las mujeres son jefas de hogar, vale decir, sacan adelante ellas solas a su familia, lideran la familia y la sostienen.

Hay un 37% de ellas que están casadas, un 31% están unidas y un 18% solteras. No obstante, independientemente de su condición, siguen siendo quienes se encargan del cuidado de los hijos y del hogar.

Datos del Instituto Nacional de Estadística sobre la tasa combinada de subocupación y desocupación de la población de 15 años y más apuntan a las mujeres como mayoría, 11,56% versus el 6,93 de los varones. Esta, sin embargo, no es la única brecha que resalta, aunque es pequeña se nota en el porcentaje de población que sabe leer y escribir (96,05 para las mujeres y 96,83 para varones), también se nota en el promedio de ingreso mensual (en miles de guaraníes) en la ocupación principal de la población ocupada entre 16 años y 18 años de estudios: 4.403 para las mujeres y 5.841 para los hombres. Las madres paraguayas integran la fuerza laboral y asumen cotidianamente la doble jornada. Su rol es fundamental en la sociedad, pero el valor de su aporte está invisibilizado. Y hay en los datos del Instituto Nacional de Estadística un valor sobre la proporción del tiempo dedicado al trabajo no remunerado (doméstico y de cuidados) y es muy significativo: Las mujeres le dedican el 61,27%, y los varones el 25,26%.

El trabajo de las madres es invisible. Las tareas de cuidado y crianza de los hijos, de darles afecto, organizar y administrar el hogar; ellas enseñan, cuidan de hijos enfermos, cocinan, transmiten valores, y básicamente preparan a los hijos para salir al mundo. Ninguna de estas tareas está remunerada ni reconocida.

Como señala el Foro Económico Mundial en sus documentos, la economía del cuidado está en el núcleo del crecimiento, el bienestar y el desarrollo porque sostiene la actividad humana para las generaciones actuales y futuras. Y se estima que el trabajo de cuidado no remunerado si se compensara, representaría el 9% del producto interno bruto (PIB) global, equivalente a 11 billones de dólares. Solamente en América Latina, representaría entre el 15,7% y el 24,2% del PIB regional, lo que lo convertiría en uno de los mayores contribuyentes a la economía por encima de la mayoría de las otras industrias individuales.

El cuidado es lo que hace que, quienes trabajan puedan hacerlo porque hay alguien cuidando a los niños, adultos mayores o seres queridos que necesitan cuidado; si nadie hiciera este trabajo de cuidado, ¿cómo funcionaría la sociedad?

No hay motivos, pese a las apariencias, para la desesperanza. En el Paraguay, el año pasado se dio un hecho histórico y que, sin duda, vale más que poemas y flores para las mamás en su día.

Por primera vez, un Tribunal de la Niñez y Adolescencia tuvo en cuenta el “costo de crianza” y la “pérdida de chance” por parte de la madre, al tener que cuidar a su hijo para aumentar el monto de la asistencia alimenticia que debía pasar el padre del niño.

El camarista Guillermo Trovato, quien fue el preopinante, explicó que, en el juicio se probó que el padre casi no tiene contacto con el hijo, por lo que la crianza está totalmente a cargo de la madre.

Afirma el funcionario, no todo es dinero en la crianza. “Claro, es muy importante porque con eso uno compra los alimentos y las medicinas, pero el otro costo invisibilizado es, ¿cuánto cuesta criar un niño? Y me refiero a todo el día. Darle medicinas, cuidarlo, bañarlo, alimentarlo. Son tareas que requieren mucha paciencia y dedicación”.

Para Trovato, costo de crianza son miles de ítems: Hacerlo dormir, leerles el cuento porque tienen miedo; levantarlos a la mañana, asearlos para que vayan al colegio y que lleguen a hora a desayunar, hacer las tareas. Es sentarse dos o tres horas, dejar el teléfono, el fútbol, lo que sea, y sentarte con tu hijo. Es el costo de crianza, que no es necesariamente plata, sino dedicación.

Y eso es lo que hacen las madres. ¡Muchas gracias por todo eso y que tengan un feliz día!

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