30 nov. 2025

Un 2026 con crecimiento convergente

La economía paraguaya está cerrando el año 2025 con un importante crecimiento a pesar de la alta incertidumbre generada en la economía mundial a partir del brusco cambio en la política comercial de EEUU, impuesto por el Gobierno de Trump.

Luego de las últimas negociaciones de las sobretasas recíprocas aplicadas a China y Brasil, la tasa arancelaria promedio a las importaciones de EEUU subió del 2,5% a alrededor del 18,5% en el transcurso de este año. Esto constituye un shock negativo muy importante, de demanda para el resto del mundo y de oferta para la economía norteamericana, con impacto teórico recesivo en el mundo e inflacionario, pero incierto en la actividad en la economía norteamericana. Además, la caída superior al 10% del dólar frente a las demás monedas, reforzaron el golpe de los aumentos arancelarios.

El impacto de este shock en la economía mundial ha sido más moderado en el 2025 que el estimado inicialmente, según las proyecciones más recientes del FMI. Los efectos esperados se observaron, pero en magnitudes inferiores a los estimados, tanto en la actividad como en el comercio internacional y la inflación. En consecuencia, la FED reinició su proceso de reducción de tasas de interés en setiembre, dado que la inflación en EEUU sigue convergiendo a la meta del 2% anual y hay indicios de desaceleración en la actividad económica. Sin embargo, los economistas del FMI consideran que ciertas estrategias de corto plazo aplicadas por los demás países y por las empresas multinacionales mitigaron los efectos del shock a corto plazo, y alertan que los impactos más importantes se irán notando en el transcurso del próximo y los siguientes años, algo que debiéramos tomar en cuenta en nuestras proyecciones y decisiones económicas.

A pesar del escenario internacional difícil, la economía paraguaya tuvo un buen desempeño, impulsado por un fuerte crecimiento del crédito interno y por el turismo de compras de argentinos, que se sumaron este año gracias al levantamiento del cepo cambiario por parte del gobierno argentino que liberó el acceso a dólares. A esto se sumó la realización de eventos deportivos internacionales en nuestro país que incrementaron aún más el flujo de turistas, y la demanda de servicios y las ventas de los centros comerciales en consecuencia. Estos sectores empleo-intensivos, aumentaron la ocupación para satisfacer la alta demanda. Estos factores expansivos más que contrapesaron la caída en la producción de soja, y el crecimiento del PIB cerraría el año por encima del 5% anual.

Sin embargo, este ritmo de crecimiento impulsado por factores de demanda está muy por encima del crecimiento económico potencial, que toma en consideración la dinámica de los factores estructurales que determinan la producción y los ingresos a nivel macroeconómico. Esta disparidad genera presiones y desequilibrios en otros sectores como la ampliación del déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos del país a niveles críticos. Acumular deuda privada externa de corto plazo para financiar a sectores no transables es un riesgo que debe ser considerado a tiempo por las autoridades económicas. Por otro lado, una alta demanda persistente en sectores no transables generará presión inflacionaria en estos sectores que dificultará la convergencia a la nueva meta de inflación fijada por el BCP, que se evidenciará una vez disipado el impacto de contención que tiene la caída del dólar en la inflación de los bienes transables.

Con estos antecedentes, para el 2026 proyectamos una reversión del crecimiento del PIB hacia el crecimiento potencial del 4% anual, motivado por una ralentización del crédito, dadas la escasez de liquidez en moneda local y las elevadas tasas de interés en el mercado, que permanecerán en los próximos meses. Si la Argentina mantiene el mercado libre de cambios, el turismo de compras seguirá en niveles altos y en Brasil no se esperan grandes sobresaltos. Por otro lado, los cultivos de soja tienen un buen desarrollo y es probable que tengamos una buena cosecha, y el precio internacional ha repuntado. Por lo tanto, si no hubiera sorpresas en este mundo tan incierto, el próximo año será bueno en términos económicos, aunque con menos crecimiento, pero con menores desequilibrios también.

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