14 jul 2026

UE y Mercosur: ¿Oportunidad histórica o peligro para Europa? ¿Qué preocupa a Alemania y Francia?

Después de casi 25 años de negociaciones, la Unión Europea y los países del Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay) han llegado a un acuerdo preliminar sobre un tratado de libre comercio, el más grande del mundo. El acuerdo busca reducir aranceles, facilitar el comercio y fortalecer lazos económicos.

Aunque muchas empresas ven oportunidades, los agricultores, entre otros, critican fuertemente el acuerdo, especialmente en Alemania y Francia, donde incluso hubo protestas.

¿A qué le temen los europeos y quiénes son los más críticos?

1. Diferencias en la dimensión de las explotaciones

Los agricultores europeos, en términos de superficie, no pueden competir con la dimensión de las estancias sudamericanas. Estas grandes explotaciones permiten un tipo de producción completamente diferente. Además, en Europa, el etiquetado de “ganadería al aire libre” no solo incrementa el precio de la carne, sino también de otros productos animales, como los huevos.

Aunque muchos consumidores europeos valoran la calidad y el bienestar animal al hacer sus compras, el precio sigue siendo un factor decisivo. Si se pregunta al consumidor medio europeo si prefiere, en una noche de verano, asar un steak local o uno argentino –y pronto también paraguayo–, la respuesta suele favorecer al producto sudamericano. Siempre que el precio sea competitivo. Y ese precio será aún más atractivo gracias a la eliminación de los aranceles.

2. Relocalización productiva hacia el Mercosur

Además, un aspecto central son los menores costes de producción, cómo los costos de la energía en los países del Mercosur. Si se combinan con ventajas fiscales y una burocracia más reducida como en Paraguay, muchos de estos países se convierten en auténticos paraísos para las empresas. Los acuerdos de libre comercio, al eliminar aranceles y simplificar trámites, facilitan aún más la deslocalización de la producción. Esta opción resulta especialmente atractiva si se tiene en cuenta el aumento constante de los precios de la energía en Europa.

Como consecuencia, muchas compañías europeas podrían verse incentivadas a trasladar su producción fuera del continente, lo que pondría en riesgo empleos en sectores clave como la alimentación, la industria o la energía, debilitando así la autonomía económica europea..

3. La desventaja estructural de Europa frente a Sudamérica

Otro aspecto importante es la combinación de varios factores:

Por un lado, el aumento –y en algunos casos la explosión– de los costos de la electricidad en Europa eleva considerablemente los costos de producción. Por otro lado, la burocracia compleja, lenta y costosa representa una carga adicional para muchas empresas.

En comparación, las empresas europeas valoran en Sudamérica –y especialmente en Paraguay– unas condiciones más favorables. Un factor clave es la situación demográfica: Allí existe una población joven y capacitada, mientras que en Europa, y particularmente en Alemania, la sociedad está envejeciendo. Esto significa una menor disponibilidad de jóvenes cualificados, lo que a largo plazo puede afectar la competitividad de los centros de producción europeos.

El acuerdo UE-Mercosur ofrece oportunidades históricos, pero también revela desafíos para Europa: Altos costos energéticos, burocracia complicada y falta de jóvenes profesionales, frente a condiciones más favorables en países como Paraguay. Esto podría impulsar la relocalización de empresas y poner en riesgo el empleo y la competitividad europea.

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