26 abr. 2026

Turcos, tan lejos y tan cerca

Impulsado por el boom de las telenovelas turcas, el interés por todo lo que rodea a esta cultura empezó a crecer en Paraguay. Pero, ¿qué hay de Turquía en nuestro país? Entérese en esta nota.

Cultura turca

Revista Vida

Por Natalia Ferreira Barbosa y Silvana Molina / Foto: Javier Valdez

La culpa es de Fatmagül. Pero también de Las mil y una noches. Y ahora de La esposa joven. Hay que reconocerlo: el inusitado interés que hoy genera en la sociedad paraguaya todo lo relacionado con Turquía y su cultura tiene su origen en el éxito de estas teleseries, provenientes de aquel país, que generan picos de audiencia desde el año pasado, no solo en Paraguay, sino en toda América Latina.
En realidad, más que culpa es un mérito: el de haber logrado centrar la atención local en una nación tan lejana en distancia como en costumbres. Pero es que su fascinante arquitectura, gastronomía, hábitos sociales e incluso religiosos, son aspectos que de un tiempo a esta parte están llamando la atención de muchos paraguayos, entre los que se cuelan como temas de conversación o generan búsquedas en internet.

POCOS PERO UNIDOS

Y entonces surge la pregunta: ¿Hay presencia turca en Paraguay? La respuesta es sí. Reducida e incipiente, pero hay. Aunque todavía no existe una embajada de ese país en el nuestro, sí funciona un Consulado Honorario en Asunción y otro en Ciudad del Este (a cargo de personas que brindan información y asistencia a los ciudadanos turcos, pero que no reciben honorarios por ello).
Desde el 2013 existe, además, una organización que busca propiciar un intercambio cultural entre Turquía y nuestro país: la Fundación Umran, que organiza conferencias, talleres y otras actividades que ayudan a difundir su cultura.
“Nuestra idea es hacer un diálogo intercultural”, asegura Ahmet Korkut, presidente de esta fundación que, según cuenta, está presente en 170 países a través de centros culturales, colegios y universidades. En su sede de Villa Morra se dictan cursos de idioma turco, inglés, música, cocina y pintura ebru (una técnica sobre el agua).
Según los datos que maneja esa entidad, la cantidad de turcos que residen en nuestro país aún no supera el medio centenar. Sin embargo, constituyen una comunidad muy unida, quizás, precisamente, porque son pocos sus integrantes y porque no les resulta muy fácil adaptarse a una cultura tan diferente a la suya.

TODO POR LA PARAGUAYA

Aymen Yilmaz sorprendió a todos sus amigos y a su familia cuando un día, hace tres años, decidió renunciar a su trabajo en España, vender todo lo que tenía y comprar un pasaje a Paraguay para venir a conocer a una chica de la que se había enamorado a través de internet.
Andrea Lugo, la mujer en cuestión, también tuvo que afrontar el escepticismo de sus familiares y conocidos cuando les contó que un turco, que vive en Madrid, con quien se comunicó durante tres meses a través de redes sociales y por Skype, iba a venir al país para casarse con ella. En realidad, ella misma no terminaba de creerlo. Pero fue así: Aymen llegó y, poco tiempo después, ambos formalizaron el matrimonio.
La pareja vivió un año en Asunción y luego un tiempo en Turquía, pero hace nueve meses decidieron volver a establecerse en Paraguay. Fue entonces cuando abrieron el restaurante Ala Turca, en Villa Morra, donde ofrecen platos típicos del país de Aymen, quien se encarga de la cocina.
Como él vivió muchos años en España, la pareja se comunica generalmente en español, aunque ella trata de hablar en turco para mejorar su manejo del idioma. Andrea asegura que no le costó nada adaptarse a los hábitos de su marido. “A mí me encanta su cultura. Tomamos té, me acostumbré a la forma de comer de ellos. El desayuno, por ejemplo, es una comida muy importante. Incluye té, aceitunas, queso blanco (el queso Paraguay es lo que más se le parece, y les encanta), huevo duro, tomate, miel y mermelada”, describe.
“Los turcos que viven acá se reúnen casi todos los días a tomar té por la tarde. Y los fines de semana, para compartir. Siempre intentan estar en actividad para no perder el contacto”, explica la paraguaya.
A su marido, en cambio, le costó un poco más la adaptación. Tomar tereré, una bebida que va de boca en boca, es algo a lo que aún no se anima. Y acostumbrarse a ver como normal que las mujeres besen o sean besadas por hombres que no son sus esposos –algo que en Turquía no se estila– también.
Las deficiencias de los servicios públicos pueden llegar a exasperarlo (como a cualquiera de nosotros, en realidad). “Me cuesta, por ejemplo, acostumbrarme a que uno tenga que estar tirado tres horas en un hospital para que te atiendan. El tránsito tampoco me gusta: es muy amable la gente, pero la misma persona, cuando sube al auto, se transforma, no hay mucho respeto”, revela.
Sin embargo, aclara que pese a todo eso, se siente a gusto en el país. “Me gusta Paraguay. Si no, no iba a estar aquí. El clima es lindo y la gente es muy amistosa. En Sudamérica, los paraguayos son más amables, más cariñosos que en otros países”.

SABORES LEJANOS

En la casa de Osman Çapar y Ceylan Chopar, la influencia turca está presente en cada detalle: desde la decoración (con alfombras, lámparas y cerámica), pasando por la comida, hasta la música y la pintura. Es que, pese a vivir en Paraguay, este matrimonio de turcos no ha dejado de lado sus costumbres.
Él es profesor de idioma turco y de pintura ebru. “Mis alumnos son todos paraguayos y buscan aprender el idioma, porque quieren conocer la cultura de mi país”. Él reconoce que, a partir de la difusión de las series turcas, creció el interés. “Cuando ven algo en la novela que les llama la atención, ya vienen y me preguntan qué es o por qué es así”.
Y aunque en Turquía se utiliza el alfabeto latino, como aquí, lo que les cuesta aprender a los alumnos locales es la pronunciación, que en algunos casos es complicada. Además, hay ocho vocales en lugar de cinco.
Ceylan, quien es licenciada en Filosofía, va a empezar a enseñar cocina turca en la Fundación Umran. Ella cuenta que la comida en Paraguay es muy diferente y que preparar platos típicos de su país no es muy fácil, porque hay muchos ingredientes que aquí no se encuentran y tienen que hacerlos traer de Turquía.
En la cocina turca se utilizan muchas especias, como pimienta negra, comino, eneldo y cilantro. “Nuestra sopa, por ejemplo, es diferente a la de ustedes. Es líquida”, aclara, refiriéndose a la sopa paraguaya.
“En nuestras casas nunca falta un plato de arroz. También se come carne asada, una especie de hamburguesa de lentejas o de trigo bulgur, y sopa de yogur. Usamos muchas legumbres y comemos muchas ensaladas. Otros ingredientes que usamos son los frutos secos, como pistachos o nueces, y también champiñones, y mucho pescado, cosas que aquí son caras”, explica Ceylan.

UNA FAMILIA, DOS RELIGIONES

María Ardila, una española casada con un turco, con quien vive en Asunción, oficia de traductora en buena parte de las entrevistas. Ella se desempeña como secretaria de la Fundación Unram, y su marido, que es intermediario entre empresarios turcos y paraguayos, trabaja en el rubro de la exportación de carbón vegetal.
De religión cristiana, María cuenta que ni ella ni su marido tratan de imponer sus creencias religiosas a sus hijos. “Nosotros llegamos a un acuerdo: los niños tienen que decidir por cuál religión optar. Él les enseña la suya y yo les enseño la mía. Buscamos temas que tenemos en común para que no choquen, porque son muy pequeños todavía. Y a medida que vayan creciendo, se les irá explicando las diferencias y las similitudes para que comprendan”.
Recep Motur es un estudiante turco de intercambio en la Universidad Americana, que cursa la carrera de Relaciones Internacionales. Él cuenta que sus compañeros le preguntaron muchas cosas sobre Turquía. “Algunas preguntas son increíbles. Por ejemplo, si nosotros matamos a los homosexuales. Si allá hay desierto y camellos. Si nos vestimos ‘normalmente’ o con turbantes y túnicas. Siempre nos confunden con los árabes”, revela.
“También quisieron que les diga si nosotros obligamos a las mujeres a cubrirse”, agrega. Aquí interviene María Ardila: “El islam no obliga a las mujeres a taparse. Muchas se cubren porque quieren. Pero ellas pueden optar; de hecho, muchas usan faldas cortas o escotes. Por ejemplo, por parte de mi suegro, las mujeres van tapadas. Pero por parte de mi suegra, van descubiertas. En este tema hay mucha ignorancia y miedo”, considera.
Orgullosos de sus riquísimas tradiciones y herencias culturales, los miembros de la comunidad turca en Paraguay se esfuerzan, no obstante, por adaptarse a nuestro país y, a la vez, transmitir algo de sus costumbres. “Nos gustaría que la gente pudiera conocer un poco más la cultura turca”, resume Ahmet Korkut.
La semilla del interés, por lo menos, ya parece estar bien plantada.

....................................................................

Destino turístico

Las agencias de viajes paraguayas cuentan con varios paquetes turísticos que incluyen excursiones a Turquía, muchas de las cuales se combinan con Grecia. Pero las noticias de los atentados en ciudades turcas como Estambul no contribuyen a potenciar el destino. “Es un lugar hermoso, pero no es una buena opción en este momento. De hecho, se suspendieron muchos cruceros en la zona”, revela Liliana Estigarribia, de la agencia Viaggi.
En la misma senda, Lara Tomassi, de la operadora turística Oppy Tour Operator, destaca que últimamente hay mucho interés de los paraguayos por ese destino, “pero a la hora de concretar, no son muchas las confirmaciones, por los atentados”.
Un paquete de 10 días en Turquía, para una persona en habitación doble, con entradas a museos y monumentos, cinco cenas y traslados incluidos, ronda los 650 dólares, sin incluir el pasaje aéreo.

.......................................................................

Aprender de otra cultura

En la Fundación Umran se ofrecen cursos de idioma turco, inglés, cocina, de pintura ebru y de instrumentos turcos. Además, se realizan conferencias y seminarios que buscan divulgar la cultura de ese país y crear un lazo de hermandad entre esta colectividad y la paraguaya.
Está ubicada en Cruz del Defensor 599 esq. Manuel del Castillo, Villa Morra. Para más informes, se puede llamar a los teléfonos (021) 601-707 o (021) 603-411. El sitio web es www.fundacionumran.com

.......................................................................

Los zapatos y el té

“Podemos vivir sin aire, pero no sin té”. La afirmación de Aymen Yilmaz, un turco residente en nuestro país, es enfática.
Es que esta infusión es parte importante de la cultura de esa nación. “Nosotros lo tomamos todo el día, todo el tiempo. En verano te quita la sed y en invierno te calienta el cuerpo”, explica.
Ellos lo beben en un vaso especial, apoyado sobre un platito.
Otra costumbre curiosa que tienen es la de sacarse los zapatos antes de entrar a una casa. Con esto buscan evitar introducir al hogar toda la suciedad que se queda impregnada en los calzados al caminar por la calle.

.........................................................................

Nombres y sabores

Un dato curioso es que en el Registro Civil Paraguayo ya se anotaron nombres turcos, como Onur y Sherezade, los protagonistas de la novela Las mil y una noches, que tuvo picos de audiencia en un canal local.
La impronta turca también se puede ver entre las propuestas gastronómicas locales, ya que en Asunción funcionan dos restaurantes que ofrecen delicias típicas de ese país: Ala Turca y Minhar, ambos en Villa Morra.

Más contenido de esta sección
Un incendio parcial afectó la vivienda de una joven y dejó además daños materiales en un vehículo en el distrito de San Alberto, del Departamento de Alto Paraná. Los daños habrían sido intencional, ya que la víctima denunció amenazas de su ex pareja.
La jornada de este domingo se presentará con lluvias y tormentas en todo el país y la temperatura descenderá levemente en el transcurso del día.
La comunidad indígena Colonia 96, perteneciente al pueblo Enxet, atraviesa una crítica situación debido a la falta de alimentos tras quedar completamente aislada por las intensas lluvias que afectaron al Chaco en los últimos días.
A tres décadas de trayectoria, Myrian Beatriz Ruiz Morínigo asegura su lugar como una de las voces más representativas de la música paraguaya. Entre recuerdos de sus inicios en Horqueta, escenarios internacionales y nuevos proyectos, su carrera se sostiene en una identidad firme que dialoga con los cambios de la industria sin perder su raíz cultural.
Reconocida por Forbes entre las 50 Mujeres latinas a seguir, la cineasta paraguaya radicada en España reflexiona sobre su identidad, los desafíos de hacer cine desde la distancia y la necesidad de contar historias que conecten memoria, lenguaje y derechos humanos.
El primer ministro saliente de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, anunció este sábado que tras la derrota que sufrió en las elecciones del 12 de abril, devolverá su escaño y no formará parte del nuevo Parlamento, del que fue miembro desde 1990, sin interrupciones.