WASHINGTON
Irán quiere “llegar a un acuerdo” para evitar una acción militar de Estados Unidos, estimó ayer Donald Trump, después de que Teherán dijera estar dispuesto a reanudar el diálogo, aunque sin discutir sus capacidades de defensa y balísticas.
“Puedo decir esto: quieren llegar a un acuerdo”, dijo el presidente estadounidense a periodistas en la Casa Blanca. Cuando se le preguntó si le había dado a Irán un plazo para iniciar conversaciones sobre sus programas nucleares y de misiles, Trump respondió: “Sí, lo he hecho”, pero se negó a decir cuál era.
“Tenemos una gran armada, flotilla, llámalo como quieras, dirigiéndose ahora mismo hacia Irán”, señaló Trump, refiriéndose a un grupo de portaaviones de la Marina estadounidense en aguas frente a Irán.
“Esperemos que lleguemos a un acuerdo. Si conseguimos un acuerdo, bien. Si no, ya veremos qué pasa”, afirmó.
Como prueba de que Teherán está dispuesto a negociar, Trump citó lo que definió como la decisión de Irán de detener las ejecuciones de manifestantes.
La represión de las protestas, según grupos de derechos humanos, dejó más de 6.000 muertos y desencadenó la última ronda de amenazas entre los viejos adversarios.
Trump bajó la tensión el jueves pasado diciendo que esperaba evitar una acción militar en Irán y que había negociaciones sobre la mesa.
No obstante, el canciller de Irán, Abás Araqchi, dijo ayer que las capacidades en materia de misiles y de defensa de su país “nunca” estarían sobre la mesa de negociación.
Estados Unidos y otras potencias occidentales aseguran que el programa nuclear iraní tiene el objetivo de alcanzar la bomba atómica, cosa que Teherán niega.
DE IGUAL A IGUAL. Araqchi sostuvo en la víspera que su país está dispuesto a reanudar las negociaciones sobre su programa nuclear con Washington si estas se dan “en pie de igualdad”.
“Si las negociaciones son justas y [se producen] en pie de igualdad, la República Islámica de Irán está dispuesta a participar”, declaró Araqchi este viernes desde Estambul.
Araqchi se reunió en Turquía con el canciller Hakan Fidan, quien busca evitar un eventual ataque de Estados Unidos en el vecino Irán, susceptible de desestabilizar la región. Es la primera visita al extranjero de Araqchi desde que estalló la oleada de protestas en Irán.
El viaje se produce en un contexto de máxima tensión para el Gobierno iraní, dado el despliegue de buques de guerra de Estados Unidos en Oriente Medio, y la decisión de la Unión Europea de incluir a los Guardianes de la Revolución, su ejército de élite, en la lista de organizaciones terroristas.
El canciller insistió en que Teherán “nunca ha buscado obtener armas nucleares”, pero recalcó que las capacidades de defensa y los misiles iraníes “nunca serán objeto de negociación”.
“La seguridad del pueblo iraní no incumbe a nadie más”, señaló, y precisó que, de momento, “no se ha programado ningún encuentro” con los estadounidenses.
ÁRABES PREOCUPADOS. A los aliados de Washington en Medio Oriente les preocupa que un ataque de Estados Unidos contra Irán pueda desestabilizar la región y causar caos económico.
Un alto funcionario del Golfo en contacto con la administración Trump indicó que Estados Unidos guardaba con mucho recelo lo que tenía planeado.
“Esperamos que, sea lo que sea que ocurra, conduzca a la estabilidad. Ese resultado podría alcanzarse si los iraníes hacen lo correcto, y esperamos que eso suceda”, dijo el funcionario, que habló bajo condición de anonimato.
El primer ministro británico apoya la idea de atacar Irán
El primer ministro británico, Keir Starmer, apoyó ayer la idea de atacar Irán para lograr dos objetivos: impedirle desarrollar armas nucleares y frenar la represión de las protestas populares. Interrogado por la BBC en Shanghái, en medio de su viaje oficial a China, el primero de un mandatario británico en ocho años, Starmer dijo que existe “un objetivo”, que es frenar a Irán en esas dos cuestiones.
Y al ser preguntado sobre si apoyaría un ataque estadounidense contra el país, contestó: “Lo que digo es que apoyamos ese objetivo y que estamos hablando con los países aliados sobre cómo alcanzar ese objetivo”.
Los medios británicos interpretaron de inmediato esas palabras –que como suele ser habitual en Starmer, nunca son tajantes– como un apoyo a una eventual intervención estadounidense.
Trump dijo esta semana que “el tiempo se acababa” para que Irán vuelva a la mesa de negociaciones con el fin de tratar sobre su programa nuclear. EFE