El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, lanzó a mediados de este mes un programa de combate al crimen organizado, días después de abordar el asunto en una reunión en Washington con su par estadounidense, Donald Trump, y a cinco meses de buscar la reelección en una campaña en donde uno de los principales reclamos al Gobierno es la falta de seguridad, según las encuestas.
Poderosos grupos criminales como el Comando Vermelho (CV) y el Primeiro Comando da Capital (PCC), declarados como entidades terroristas por Estados Unidos, controlan territorios de Brasil como favelas de Río de Janeiro y otras ciudades. Se lucran con el narcotráfico y otros negocios ilegales.
La inseguridad es una de las preocupaciones centrales de los brasileños y uno de los reproches más habituales hacia el izquierdista Lula, tachado de laxo por los opositores. “Le dije al presidente Trump que si estaba dispuesto a encarar con seriedad el combate al crimen organizado, Brasil tenía experiencia y quería trabajar en conjunto”, señaló el mandatario.
Brasil y Estados Unidos firmaron en abril un acuerdo de intercambio de inteligencia y datos aduaneros para frenar el tráfico de armas y drogas.
El programa apunta a desarticular las estructuras económicas y operativas de las facciones criminales mediante su asfixia financiera, el combate del lavado de dinero y del tráfico de armas. Para ello, el gobierno prevé recursos directos de 1.000 millones de reales (200 millones de dólares) para 2026 y 10.000 millones de reales adicionales (USD 2.000 millones) para que estados y municipios adquieran equipamiento especializado como drones, vehículos blindados y cámaras corporales. AFP