António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), hizo pública su preocupación por la situación de muchos periodistas y medios de comunicación que sufren persecución, censura e incluso crímenes en distintas partes del mundo.
“Con frecuencia se dice que, en la guerra, la verdad es la primera baja. Sin embargo, con demasiada frecuencia, las primeras bajas son los periodistas que lo arriesgan todo para informar de esa verdad, no solo en la guerra, sino también allí donde el poder teme el escrutinio”, reflexionó a través de un comunicado difundido el domingo en el marco del Día Mundial de la Libertad de Prensa.
Recalcó que en todo el mundo miles de periodistas se enfrentan al riesgo de la censura, la vigilancia, el acoso legal, e incluso la muerte, sin que se haga justicia para ellos en la mayoría de los casos.
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“El 85% de los crímenes cometidos contra periodistas quedan sin investigar y sin castigo: un grado de impunidad inaceptable”, agregó.
Guterres también mencionó las presiones económicas, las nuevas tecnologías y la manipulación activa que ejercen una presión sin precedentes sobre la libertad de prensa en este tiempo, afirmando que la desconfianza echó raíces y distorsiona el debate público.
“Todas las libertades dependen de la libertad de prensa. Sin ella, no puede haber derechos humanos ni desarrollo sostenible, y tampoco puede haber paz”, sostuvo.
Situación en Paraguay
El papa León XIV denunció la frecuente violación de este derecho en todo el mundo e incluso recordó a los numerosos periodistas que han sido víctimas de los conflictos y la violencia.
En Paraguay, la arremetida contra medios críticos y la labor de la prensa está impregnada en el discurso de referentes del movimiento Honor Colorado.
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El primero es el diputado Yamil Esgaib, quien protagonizó un acto de violencia, el 23 de abril de 2024, cuando en plena labor, la periodista Rocío Pereira, de Telefuturo, sufrió un golpe a raíz de que el citado legislador le cerrara la puerta de su despacho en la cara, en un arrebato furioso ante consultas sobre la denuncia del privilegio de una de sus hijas como funcionaria de la Cancillería en el Reino Unido, sin siquiera tener título universitario.
Otro que no se ahorra en ataques a la labor periodística es el diputado cartista Rodrigo Gamarra, quien dedica mucho tiempo a denostar y difundir por varios medios, pero, en particular, por redes sociales, sus discursos hacia los periodistas en general.
“Sicarios”, “mercaderes”, “idiotas”, “carroñeros”, son algunos de los calificativos que el legislador viene sistemáticamente repitiendo desde que llegó a su banca.