En tiempos anteriores, alguna misión extranjera que arribara al Paraguay, se aplicaba a un protocolo ineludible: Depositar una corona de flores en el Panteón de los Héroes. Aunque los medios destacaran que el homenaje se realizaba en honor a los manes de la Patria, este incluía exaltar la memoria del Mcal. Francisco Solano López. Los paraguayos nunca supimos, sin embargo, dónde están los restos del Mariscal y tampoco nos preocupamos en saberlo. Ni dónde fueron inhumados los de otros compatriotas muertos a lo largo de la Triple Alianza.
El Gobierno Nacional que en 1936 quiso restaurar la memoria de López no indagó mucho sobre el asunto. Y no estaba por lo visto en la mente de las autoridades de aquellos tiempos, la voluntad de saber dónde fueron a parar finalmente los restos del Mariscal.
Documentos nuevos
Ahora se cuenta con documentos que nos dan una pista sobre lo sucedido en aquel nefasto 1 de marzo en Cerro Corá. Los más importantes, son los siguientes:
1. Orden de Pedro II para Gastón de Orleans, Conde D’Eu, en el que puede leerse: “…Que me traigan como trofeo de guerra la cabeza del dictador López después que la guerra termine”.
2. Carta de Gastón de Orleans al ministro plenipotenciario José María Da Silva Paranhos: Para ejecutar la orden anterior: “… A pesar de que este acto no sea de su agrado, la orden será cumplida secretamente y será llevada por mí a Humaitá, y de allá a Río de Janeiro para ser parte del acervo de Su Majestad.
*Estudio Forense realizado el 1 de marzo de 1870 en el que constan las agresiones a los restos de López y su inhumación en un lugar distinto del que había sido utilizado tras su muerte.
Significación del hecho
Además de este acto de barbarie ahora documentado, debería resaltarse cuanto sigue:
*Que estas acciones, no tienen parangón en la historia de nuestros pueblos.
*Que son aún más condenables porque no fueron producto de las tropas sedientas de venganza, sino una acción concebida en el más alto Gabinete del Imperio, con la premeditación y alevosía de quienes se sienten protegidos por la impunidad garantizada en el Tratado Secreto de la Alianza contra el Paraguay.
*Que los actos consumados tras el exterminio de la fuerza militar paraguaya cuando LA GUERRA YA HABÍA FINALIZADO demuestran claramente la intención de dejar al pueblo paraguayo al borde de la extinción.
*Manifiesta, además, la voluntad criminal de un emperador que no admitió ninguna fórmula de paz que no incluyera la muerte “por asesinato del mandatario paraguayo”, exigencia reiterada varias veces durante la contienda.
*La sustracción de los restos del presidente del Paraguay y comandante en jefe de sus Ejércitos significó además una burla sangrienta a todo el pueblo paraguayo. Agravado por el hecho de que ninguna autoridad de un país inerme, demandara por este acto, en ningún momento posterior a la culminación de la guerra.
Informe Pericial del Dr. Manuel Cardozo da Costa Lobo realizado sobre los restos del Mariscal en 1 de marzo de 1870.
El abajo firmante, médico cirujano Manuel Cardozo da Costa Lobo, acompañando la división del general José Antonio Camara, por orden suya, realicé la autopsia en este día 1º de marzo de 1870, en las heridas (del) dictador do Paraguai López. El procedimiento fue realizado a las once horas de la mañana tras ser exhumados los restos, enterrados bajo las piedras.
Relatorio (extracto):
Llegando a la margen del riacho Aquidabán, vi como el cuerpo del dictador López fue enterrado por su mujer Lynch, mas dos mujeres llamadas Díaz (*) y Ortiz (**), que colocaron el cuerpo a poca profundidad colocando unas piedras sobre él. El cuerpo fue ordenado a ser exhumado para (la) autopsia correspondiente.
(…)
- Hora de la muerte: tres horas antes (es decir: 8 de la mañana).
- Una herida de bala que atravesó el pulmón causando hemorragia interna e hinchando el pulmón de sangre.
Nota del autor: Esta herida de bala fue a quemarropa frente al general Correia da Câmara, mientras López forcejeaba con sus agresores que querían despojarle de su espadín. El dato reconoce igualmente la herida de bala al corazón que recibiera López todavía en vida. Hecho que el Gral. Camara negó reiteradamente en varios testimonios.
- Una herida de lanza en la frente.
Nota del autor: El autor del golpe de sable en la sien fue el capitán Juan Pedro Núñez, Ayudante de Campo del comandante de la Vanguardia.
- Otra herida de lanza que perforó el peritoneo.
Nota del autor: Herida producida por el lanzazo de Francisco Lacerda, “Chico Diabo”, Cabo de Órdenes del Coronel Da Silva Tavárez. Ninguna crónica conocida refiere otra herida de lanza.
- Corte en el cuero cabelludo en la frente derecha.
- Corte del pulgar derecho y del dedo meñique.
- Corte del dedo indicador (índice) lado izquierdo.
- Corte de la oreja izquierda.
Nota del autor: Estas agresiones fueron realizadas por soldados que querían llevarse estos restos como trofeos.
- Corte de pene.
Nota del autor: Esta acción pretendía concretar una última venganza. Despojar al encarnizado enemigo del miembro viril; privarle de su condición de hombre o de su distintivo masculino como castigo a su resistencia de años.
Concluido este laudo pericial, el cuerpo fue nuevamente encaminado para ser sepultado a poca distancia de la tienda que servía de cuartel al dictador, ordenándose a uno de nuestros soldados que (lo) enterrase superficialmente, colocando primero el cuerpo del Dictador y después el de su hijo Francisco. El relatorio fue terminado a la una de la tarde (***).
Campamento del lado izquierdo del Aquidabán, marzo 1 de 1870.
Manuel Cardozo da Costa Lobo (****).
* Isidora Díaz, hermana del general José E. Díaz y aya de los hijos de Elisa Lynch.
** Francisca Ignacia Ortíz, hermana de padre del Mariscal, según documentos a certificar.
*** Este último entierro fue realizado cuando Elisa Lynch y su séquito, se hubiera retirado de Cerro kora, NUNCA fue conocido por los paraguayos.
**** Debido a que la orden de Pedro II fue resuelta después del 15 de marzo, en este informe tampoco consta el cercenamiento de la cabeza que se realizaría posteriormente.