Según el Informe Socioeconómico elaborado por el Rectorado de la UNA sobre 5.000 alumnos de los 7.600 que ingresaron en el 2016, solo alrededor de 1.500 trabajan.
De los que trabajan, el 60% lo hace en empresas privadas, desempeñándose generalmente como auxiliar y percibiendo hasta un salario mínimo.
Para la investigación se utilizó el método cualitativo por asignación de puntos y se tuvieron en cuenta características personales, familiares y del hogar del ingresante.
Carreras como Medicina, Odontología, Ingeniería, Arquitectura, Bioquímica, entre varias otras, tienen horas cátedra que imposibilitan al estudiante conseguir por lo menos un trabajo de medio tiempo. En estos casos, la ayuda económica de la familia es imprescindible, a menos que los jóvenes cuenten con beca, pero solo el 12% de los alumnos accede a una, parcial o total.
El 55,4% de los estudiantes consultados manifestó que su ingreso familiar es igual o menor a dos salarios mínimos. Muchos jóvenes contestaron que sus padres son obreros, jornaleros, vendedores o técnicos independientes, mientras que la mayoría de las madres son amas de casa.
Asimismo, el 76,9% contestó que utiliza el transporte público para trasladarse a su unidad académica. El 21,8% se moviliza caminando o en bicicleta y, en menor proporción, va a la Facultad con vehículo propio, ya sea en automóvil o motocicleta.
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La ministra de Hacienda, Lea Giménez, había expresado su interés por el cobro de aranceles diferenciados a los alumnos de la UNA, por ejemplo, en concepto de estacionamiento, ya que, según su percepción, son muchos los universitarios que van a estudiar en sus vehículos propios.
