Deberes antes de empezar el día. Durante esta época del año los niños y adolescentes no solo llevan consigo cuadernos, libros y lápices consigo. También cargan con varios virus respiratorios cuyos síntomas dicen presente con tos, voz ronca y estornudos varios en plena aula.
Esta situación hace que de un solo niño, las enfermedades de estación termine afectando a todo el salón de clases, para luego trasladarse al resto de la escuela y también la familia.
Como una manera de cortar ese círculo contagioso, el Ministerio de Salud Pública, a través de la Dirección General de Promoción de la Salud, recuerda la vigencia del Protocolo de Filtro Escolar.
Dicha medida tiene como finalidad la detección temprana y el manejo oportuno de signos y síntomas relacionados con enfermedades febriles y respiratorias en el ámbito educativo.
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Desde la cartera sanitaria puntualizan que la efectividad de este protocolo está basada en la corresponsabilidad, involucrando activamente a familias, directivos, docentes y estudiantes.
Dicha efectividad está sustentada en tres pilares. El primer nivel de ellos es la aplicación del filtro en el hogar. Por ello padres, madres o tutores deben realizar el monitoreo inicial antes de que el estudiante vaya a la institución. Es importante detectar precozmente síntomas en el hogar para evitar la propagación del virus en la comunidad.
El segundo nivel corresponde al filtro institucional. Este es aplicado al ingreso a la escuela o colegio.
Las autoridades educativas deben implementar mecanismos para identificar casos sospechosos, protegiendo así a estudiantes y personal, educativo.
El tercer filtro tiene que ser puesto en práctica en el aula. Por ello los docentes tienen un rol activo durante la jornada escolar para vigilar cambios en el estado de salud de los estudiantes y activar protocolos de aislamiento e intervención cuando sea necesario.
La cartera sanitaria recalca que la prevención es una tarea conjunta. La aplicación sistemática del Filtro Escolar no solo protege la salud integral de niños y adolescentes, también garantiza la continuidad del calendario académico en un ambiente seguro desde el punto de vista epidemiológico.
Medidas preventivas esenciales para fortalecer el protocolo
Verificar la temperatura corporal antes de salir del hogar. En caso de fiebre, no enviar al estudiante a la escuela y acudir al servicio de salud más cercano.
Fomentar el lavado frecuente de manos con agua y jabón, y desinfectar regularmente las superficies de uso común.
Asegurar la ventilación cruzada y constante en aulas y espacios cerrados.
Cubrir la boca y nariz con el ángulo interno del codo o un pañuelo desechable al toser o estornudar. Evitar tocarse el rostro.
No compartir utensilios personales ni alimentos. Mantener al día el esquema de vacunación, especialmente la vacuna contra la influenza.