El abrupto freno aplicado por el Poder Ejecutivo el día de ayer luego de un apresurado proceso de reforma de la Caja Fiscal, en pleno receso parlamentario, fue señalado por analistas como una gran victoria de la ciudadanía que se volcó a las calles a exigir un estudio más serio y compartido de los cambios que necesita el sistema de pensiones.
El doctor en Derecho, periodista y profesor universitario Benjamín Fernández Bogado no escatimó en calificar como “reculada” a la postergación del proyecto de reforma de la Caja Fiscal que ya contaba con media sanción dada la semana pasada por la Cámara de Diputados, y que apuntaba a ser otra ley del cartismo promulgada a las apuradas.
“La reculada del Gobierno muestra necesidad de ir a por todos. Sintieron la presión en las calles”. - Benjamín Fernández B., doctor en Derecho.
“La reculada del Gobierno en su plan de reforma fiscal a las apuradas demuestra la urgente necesidad de ir a por todos. Sintieron la presión en las calles, la presentación a las apuradas y las grandes mentiras en los números. Debe volver la sensatez, la sinceridad y la razón”, expresó Fernández Bogado.
Derrota. Para el doctor en Ciencias Sociales, Guzmán Ibarra, dicha postergación es una “derrota estrepitosa de la arrogancia tecnocrática frente a la política de la calle”.
Dijo que el Gobierno se encerró en la narrativa de la necesidad técnica y el cálculo de Excel, obviando la dinámica política básica.
“Fue una derrota estrepitosa de la arrogancia tecnocrática frente a la política de la calle”. Guzmán Ibarra, doctor en Ciencias Sociales.
“Olvidaron una lección fundamental de la democracia: La legitimidad de origen (ganar elecciones y tener mayorías) no es suficiente, se necesita también legitimidad de ejercicio, que se consigue mediante la construcción de consensos y escuchando a todas las partes”, dijo.
Dijo que el Gobierno subestimó a los docentes y que los gremios confirmaron en las calles que pueden ser jugadores de veto (actores con capacidad real de bloquear la reforma), justamente lo que el Ejecutivo quería evitar.
Agregó que este error de cálculo muchas veces es producto de las llamadas “barreras expertas”, élites tecnocráticas que se aíslan en su lenguaje técnico y subestiman la capacidad de organización.
Señaló que lo más complejo para la ANR fue la amenaza directa del “voto castigo”, ya que tocar la jubilación de los funcionarios públicos sin siquiera dialogar con ellos rebasó la tolerancia.
“Ahí se tensionaron los límites de ese vínculo histórico del patronazgo partidario que mantiene unidos al partido con el funcionariado. Al estirar esa cuerda, pusieron en riesgo su recurso electoral más valioso”, señaló.
Por último, dijo que fracasó la táctica de la tramitación exprés. “Intentaron meter la propuesta en pleno receso apostando a la desmovilización para lograr la dilución temporal del costo político. El resultado fue exactamente lo opuesto, en lugar de diluir el conflicto, lograron amplificarlo, extendiendo las protestas a todo el país. Tuvieron que detener la aplanadora colorada porque el costo político se volvió muy alto”, destacó.