Cerca de 10 veces fue postergado en el Senado el estudio del proyecto que modifica artículos del Fondo de Jubilaciones y Pensiones de Miembros del Poder Legislativo. Finalmente, en la sesión ordinaria de este miércoles, una mayoría de 23 senadores lograron su aprobación en general y abordaron el texto en particular.
Como base se tomó el dictamen en mayoría de la Comisión de Legislación y solo hubo discusión en los artículos 14 y 15 sobre la edad mínima para jubilarse y en los meses de aporte.
El liberocartista Dionisio Amarilla pretendía dejar en 55 años la edad mínima y 180 meses de aporte para la jubilación ordinaria (15 años), mientras que Óscar Salomón defendió los 60 años, en coincidencia con la media sanción de la Cámara de Diputados y 240 meses de aporte (20 años).
Finalmente entre discusiones y confusiones, los senadores aprobaron la versión de Diputados para acceder a la jubilación ordinaria a los 60 años y con 180 meses de aporte, en tanto que para la extraordinaria elevaron la edad a 60 años respecto a la versión de Diputados que establecía 55 años, pero mantuvieron los 120 meses de aporte.
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Aunque había consenso sobre los 60 años de edad, el senador Óscar Salomón defendió la segunda propuesta de la Comisión de Legislación de elevar a 240 los meses de aporte para la jubilación ordinaria.
Actualmente, los legisladores pueden jubilarse de forma ordinaria a los 55 años de edad y 15 años de aporte y por la extraordinaria con 60 años de edad y 10 años de aporte.
Por su parte, la jubilación por invalidez corresponderá a un salario mínimo correspondiente a actividades no especificadas, de acuerdo con el documento aprobado por el Senado.
En el capítulo segundo, sobre la financiación del patrimonio, los senadores aumentaron el aporte del jubilado a 16% y especificaron en el inciso F “Queda expresamente prohibido todo aporte, subsidio, garantía o respaldo financiero del Estado en cualquiera de sus formas al patrimonio del Fondo”.
Es un punto cuestionado teniendo en cuenta que actualmente tampoco está permitido el aporte estatal; sin embargo, los legisladores mediante mañas lograron inyectar G. 10.000 millones a su fondo en los últimos tres años.
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En cuanto a la tasa de restitución de los legisladores que opten por retirarse del fondo, los senadores volvieron a subir al 95% de sus aportes, cuando los diputados habían reducido a 85%. Asimismo agregaron la cláusula de que deben cancelar sus deudas, teniendo en cuenta que el Fondo otorga millonarios créditos a sus miembros.
El documento mantiene además la posibilidad de la afiliación voluntaria; es decir, un legislador que deje el Congreso puede seguir aportando hasta completar la edad mínima para acceder a una jubilación ordinaria o extraordinaria.
El proyecto pasó de nuevo a la Cámara de Diputados para su consideración, mientras que la propuesta de la oposición de eliminar la Caja Parlamentaria nunca prosperó.
El senador Eduardo Nakayama disparó contra la jubilación vip y dijo que es insostenible en el tiempo.
“Yo no me voy a jubilar aquí. Al salir seguiré en IPS y retiraré mis aportes (del Senado). Me parece inmoral esta jubilación”, apuntó. Dijo que la caja es deficitaria partiendo del hecho de que son aproximadamente 300 los jubilados y nada más 125 los aportantes de manera ordinaria.
En tanto, Basilio Núñez se desmarcó de las críticas hacia los legisladores que tienen una Caja Parlamentaria de privilegio. Dijo que más que los aportantes, quiénes son los privilegiados que sostienen la Caja, dijo con relación a los jubilados y sacó a relucir el caso del ex senador Marcial González, padre de la ex senadora Kattya González.
Sostuvo que los actuales legisladores que aportan son “aportantes vips” y no “jubilados vips” tal como se dio en llamar el privilegiado retiro de los legisladores.