Enfocado en dar “respuestas” a los reclamos de la ciudadanía, el presidente Santiago Peña desarrolló una reunión diferente del Consejo de Ministros en la que solo dio directrices y no recibió la acostumbrada rendición de gestión de cada titular de cartera.
Como una reacción a la temperatura social, Peña dejó en claro que la ciudadanía aumentó sus quejas y demandas. “La ciudadanía me reclama más. Yo escucho esos reclamos y valoro esos reclamos y quiero que la ciudadanía sepa que voy a responder a cada uno de esos reclamos”, aseguró.
En ese marco, aseguró que están dispuestos a dar más y que por ese motivo se hicieron cambios de ministros en los últimos meses, como parte del “segundo tiempo” de su gobierno, y fue cuando anunció lo más fuerte de su discurso, que fue que los cambios “seguirán”, es decir, habrá otros miembros de su gabinete que deberán dejar la institución a su cargo.
Pero el presidente aclaró que no se trata de una amenaza, sino de una advertencia de que no estén cómodos en sus funciones. Más tarde, el ministro de Industria y Comercio, Marco Riquelme, manifestó que Peña escuchó al vicepresidente Pedro Alliana, quien meses atrás dejó ver que si dependiera de él, la mayoría estaría fuera del Ejecutivo.
CAMBIO DE NARRATIVA. Peña describió una situación política de presiones y pidió directamente a sus ministros que sean voceros del gobierno y no solo de su gestión, porque la información no llega.
El presidente apuntó que busca que los ministerios “estén más cerca de la gente porque a veces están muy lejos de la ciudadanía, no solo con las acciones, sino también con la información”.
Esa fue la preocupación de mayor importancia que manifestó Peña en la reunión con sus ministros, y tiene que ver con la disputa por la narrativa, con lo que marcó una nueva etapa de su gestión, con mayor fuerza en el “relato”.
El presidente indicó que la gente no percibe los esfuerzos del gobierno y eso les “obliga a ser cada vez más claros y contundentes”.
“Estamos en un calendario político electoral donde no es solo la disputa de los espacios, sino de las narrativas. No son suficientes solo las estadísticas, sino tomar protagonismo en la construcción del relato”, agregó.
CUERDA FLOJA. Los ministros que están en la mira y que podrían ser cambiados se encuentran en instituciones muy importantes. Entre los más cuestionados está el ministro Gustavo Villate, del Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicación (Mitic), señalado por llevar una gestión supuestamente ineficiente y persistir por ser primo de la primera dama Leticia Ocampos.
El Estado sufrió una serie de hackeos que hasta afectaron las redes sociales del presidente y además, la comunicación del gobierno es cuestionada hasta por el mismo oficialismo.
Del mismo modo, recientemente se reveló una supuesta campaña contra políticos y medios críticos al gobierno, que estaría siendo financiada con fondos públicos.
Otra señalada es la ministra de Salud, Teresa Barán, criticada por todos los sectores. Se han denunciado en los últimos meses falta de medicamentos, profesionales y malos servicios en el sistema público. Los senadores cartistas pidieron su cabeza, pero el presidente no cedió a las presiones.
Así también, es cuestionada la ministra de Obras Públicas, Claudia Centurión. Antes de su salida, el mismo Carlos Fernández Valdovinos, quien fue ministro de Economía, calificó de pésima su gestión. Una de sus críticas fue que existan recursos disponibles de préstamos y no se pagaron a las empresas.
LOS RETIRADOS. En estos dos años y medio de gobierno fueron cambiados Carlos Fernández Valdovinos (Economía), Angie Duarte (Senatur), Ramón Barchini (Justicia), Jorge Brítez (IPS), Eddie Jara (Petropar), Cynthia Figueredo (Mujer), Florencia Taboada (Juventud), Juan Ramón Benegas (Indi).
También hubo movidas internas por cuestiones estratégicas, como el nombramiento de Javier Giménez como jefe de Gabinete, por lo que tuvo que dejar el Ministerio de Industria. En su lugar ingresó Marco Riquelme.
Anteriormente, Lea Giménez se desempeñaba como jefa de Gabinete, pero tras su renuncia en 2024, Peña demoró un año y medio en nombrar un reemplazo.
- Estamos en un calendario electoral donde no es solo la disputa de espacios, sino de narrativas. No son suficientes las estadísticas, sino tomar protagonismo en la construcción del relato. Santiago Peña, presidente de la República.