Según las previsiones de Itaipú Binacional, el descenso comenzaría el sábado 17 de octubre, en coincidencia con una disminución de las lluvias en la región.
Las precipitaciones superiores a las previstas en la cuenca incremental, el embalse de Itaipú y la cuenca del río Yguazú provocaron el sostenido aumento del nivel del Paraná.
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La expectativa de una tregua en las lluvias a partir de este jueves y de tiempo seco el viernes abre la posibilidad de una reversión de la tendencia durante el fin de semana.
Sin embargo, mientras se aguarda una mejoría de las condiciones hidrológicas, las consecuencias de la crecida continúan afectando a las familias asentadas en zonas bajas de ambas márgenes del río.
En Ciudad del Este, la Itaipú intensificó los trabajos de asistencia y evacuación preventiva en los barrios San Rafael y San Agustín.
Hasta el martes, 183 familias de San Rafael ya habían sido trasladadas a lugares seguros, en medio del avance del agua sobre viviendas y calles.
En el lado brasileño, la Defensa Civil informó que el agua ingresó a viviendas de Vila Bancária, donde cinco familias tuvieron que abandonar sus casas.
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También se mantiene el acompañamiento a los pobladores de la margen derecha del río Boicy. El Puerto de Arena, a orillas del río Yguazú, y el Cataratas Iate Clube, sobre el Paraná, también resultaron afectados.
Uno de los factores que agrava la situación es el denominado efecto de remanso, producido por el aumento considerable del caudal del río Yguazú.
Al reducirse la capacidad de escurrimiento del Paraná en la zona de confluencia, el agua encuentra mayores dificultades para avanzar, lo que contribuye a elevar todavía más el nivel del río.
Mientras tanto, Itaipú mantiene el vertimiento en torno a los 9 millones de litros de agua por segundo.
Después de habilitar dos canaletas del vertedero el martes, la usina cerró una de ellas a las 21:40 y continuó operando con una sola, de acuerdo con los procedimientos técnicos establecidos para evacuar el caudal de manera controlada.
La Entidad Binacional explicó que la gestión del embalse y la operación de la central hidroeléctrica contribuyen a regular el escurrimiento del Paraná dentro de los límites operativos.
El monitoreo hidrometeorológico continúa de forma permanente, mientras los equipos técnicos siguen evaluando la evolución de los ríos.