28 abr. 2026

Resiliencia

Es una palabra que la aplicamos mal, no como una virtud para soportar hacia lo bueno, sino para sobrevivir permanente a lo malo. Cuando vemos como roban nuestros políticos más de 6 millones de dólares diarios, decimos: Ijy ñande retã (como resiste nuestro país) como signo de conformismo y de aceptación trágica que “así nomás deben ser las cosas” y que nada ni nadie podrá cambiarlas. Esta resignación es vista como una virtud en forma de resiliencia hacia lo trágico y lo perverso y no como provocación hacia la rebeldía de transformar las cosas. El IPS es un buen ejemplo de resiliencia trágica. Nadie cree que se puede alterar el estilo y la forma de gobernar la previsional. No lo creen los colegas del Dr. Fretes (recién nombrado como titular del ente) al que prácticamente le desean solo el fracaso. El Dr. Aníbal Filartiga, quien corrió espantado del cargo luego de dos semanas de nombrado, no cree en el recién nominado ni Halley Merlo, quien fue empleado de la previsional por muchos años hasta que vio la luz. Tampoco los sindicatos y menos los consejeros atornillados por sus gremios y designados por el Ejecutivo a quienes pidió su renuncia el recién nombrado. No lo apoyan los malos proveedores de medicamentos y el gremio de médicos especialistas en cortar miembros equivocados y, ya no digamos, los operadores políticos especialistas en medrar con los recursos de la previsional. Todo parece diseñado para destruir, destrozar y acabar con el IPS que recauda dos millones de dólares diarios de sus sostenedores y legítimos propietarios: Patrones y empleados. No quieren tampoco los propios asegurados que se resisten a cambiar la carta que rige a la previsional y que afirma que con su aporte del 9% pueden ser atendidos médicamente esposa, hijos hasta los 18 años y padres. Hay demasiada resiliencia hacia la mala administración y no se ve real voluntad de cambiar como afirmó Peña al nombrar al Dr. Fretes reconocido proctólogo a nivel local e internacional. Y gran filántropo en atenciones médicas masivas en el país, y nieto de una de las primeras abogadas del país: Filipinas Martínez. Tiene prosapia y linaje, pero los que juegan el partido y gran parte de la hinchada apuestan a su fracaso como prueba de la resiliencia trágica que nos acompaña desde los tiempos del Mcal. López. No queremos el éxito de los buenos y nos aliamos con los malos a pesar de que sabemos que eso nos perjudica confirmando el acerto de la tragedia griega de tres partes. En la primera, todos saben que van a morir. En la segunda, nadie quiere morir y en la tercera, todos hacen algo para morir. Hay que romper esta cadena y para eso hay que creer primero que podemos

El IPS debe emprender la revolución de las pequeñas cosas para ganarse la confianza ciudadana de que sí, se puede ser una cosa distinta. Duro en las licitaciones vergonzosas como esas millonarias de jardinería y de guardias, implacable en las licitaciones de medicamentos, reapertura de la fábrica de producción que tenían, atención eficiente, premio a los honestos, duro con los ladrones de adentro y de afuera. Fin de los sobres para los de arriba y el país estará del lado del Dr. Fretes. Intentarán comprarlo y matarlo con certeza, pero nadie como él conoce los ejemplos en contrario de prohombres que construyeron la patria haciendo lo que debían. Como médico militar y marino suele mentar al capitán Bozzano, pues es hora de ser como él. Sabe lo que hay que hacer y aunque la hinchada se acostumbró a la derrota debe levantar el ánimo de un país resiliente a perder con una administración ganadora, distinta y diferente. Hay muchos que creemos que este país puede ser una cosa distinta a lo que es. Y aunque el perverso sistema haga cosas para no cambiar, requerimos de intentos valientes que muestren que sí, se puede. Hemos sido demasiado resilientes a lo perverso, zafio y ladrón que nos merecemos una oportunidad. Y aunque Peña haya tenido que admitir que fracasó estrepitosamente con el Dr. Brítez vaya uno a saber el porqué perversas alianzas se rindió ante las evidencias de Pozo Hondo donde vio el despliegue –como si fuera una guerra– de un ejército de blanco comandado por el Dr. Ricardo Fretes hacer filantropía con paraguayos, argentinos y bolivianos. IPS está en guerra contra nuestro peor enemigo: La corrupción y solo podremos ganarla contra todos e incluso contra los resilientes a ella desde hace más de 70 años con un compromiso colectivo.

¡Se puede! A pesar de todo.

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