14 may. 2026

“Reformas fortalecen la imagen del país como destino para inversión”

Chalk aborda temas sobre el impacto de las políticas globales y económicas en el crecimiento de la región.

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Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario (FMI).

@gabyypalma

En conversación exclusiva con Última Hora, Nigel Chalk, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario (FMI), analizó los principales desafíos económicos que enfrentan las economías latinoamericanas, evalúa la evolución reciente del crecimiento y la inflación, y destaca el caso de Paraguay, que volvió a converger a la meta inflacionaria y avanza en la consolidación fiscal tras varios años de desvíos. También advierte sobre los riesgos externos y el impacto del crimen organizado en la actividad económica y señala la necesidad de reforzar políticas que fortalezcan la resiliencia y el potencial de crecimiento de la región. El FMI lanza su informe de Perspectivas Económicas para las Américas hoy a las 10:00 en el Banco Central del Paraguay.

–Desde la perspectiva del FMI, ¿cómo le ha impactado el contexto de continuos cambios en políticas globales a América Latina y el Caribe?

–El orden económico mundial enfrenta cambios significativos. Estados Unidos ha aumentado sustancialmente los aranceles a sus importaciones y las políticas de inmigración se han endurecido, con consecuencias negativas para los flujos migratorios. La incertidumbre sigue siendo muy alta. El impacto en cada país dependerá de la estructura del comercio, la dependencia de materias primas y mercados globales de capital, y la importancia de las remesas en sus ingresos externos. Hasta el momento, el impacto ha sido mitigado por varios factores. En primer lugar, la proporción de las exportaciones de la región a Estados Unidos sobre el total sugiere que –aparte de América Central y México– la exposición es relativamente baja. En segundo lugar, hasta ahora los aranceles han sido más bajos que los anunciados inicialmente, y menores para América Latina en comparación con otros mercados emergentes. Finalmente, la coyuntura externa ha sido relativamente benigna. Tras un episodio de volatilidad en abril pasado, los diferenciales soberanos cayeron, las monedas regionales se recuperaron, los rendimientos de los bonos disminuyeron y los precios de las materias primas se estabilizaron.

–¿Cómo evalúa el FMI la evolución del crecimiento y la inflación en América Latina y el Caribe? ¿Qué desafíos enfrenta la región para tonificar el crecimiento y alcanzar las metas de inflación? ¿En qué se distingue el caso del Paraguay?

–El crecimiento de la región se mantuvo estable en el primer semestre de 2025. El comercio internacional contribuyó al crecimiento en un contexto de volúmenes de exportación que crecieron a la par de las tendencias mundiales. La contribución del consumo se mantuvo sólida en la mayoría de las economías, apoyada por sus mercados laborales. Prevemos un crecimiento regional de 2,4 por ciento para este año y una ligera moderación en 2026. En cuanto a la inflación, la convergencia hacia las metas continúa, pero a un ritmo más lento. Esto refleja varios factores, incluyendo incrementos en costos laborales y un aumento en la inflación subyacente. El efecto rezagado del traspaso del tipo de cambio y la debilidad del dólar han también impactado la velocidad de convergencia. Se prevé que la inflación en la región permanezca estable este año y retome su tendencia a la baja hacia el 3,5 por ciento en 2026. En Paraguay se espera que el crecimiento se siga acelerando en 2025, apoyado por una fuerte demanda interna, reflejada tanto en el consumo privado como en la inversión. Paraguay fue también el primer país de la región en converger a su meta de 4 por ciento, y la inflación se ha mantenido cercana a ese nivel. Se espera que la inflación converja a la nueva meta de 3,5 por ciento en 2026.

–¿Cuáles son los riesgos globales que pueden tener mayor impacto en las perspectivas económicas de la región?

–Existen varios riesgos claves. Primero, un crecimiento más lento de lo esperado en las principales economías podría debilitar las exportaciones y reducir los flujos de turismo y remesas. En segundo lugar, una incertidumbre global persistente podría afectar aún más el crecimiento. Las interrupciones en las cadenas de suministro y el aumento de las barreras comerciales podrían desalentar la inversión. Además, las políticas migratorias más estrictas podrían limitar los flujos de remesas. Finalmente, las condiciones financieras favorables que venimos observando podrían revertirse si los riesgos mencionados se materializan, restringiendo el acceso al financiamiento externo, especialmente para países con niveles elevados de deuda. Por otro lado, la posible reorientación de los flujos del comercio, un mayor avance en materia de reformas pendientes y precios más altos de materias primas podrían incidir favorablemente en las perspectivas de crecimiento en algunas economías. En conjunto, los riesgos para el crecimiento están inclinados hacia la baja.

–¿Cuáles son los principales desafíos de política económica que enfrenta la región y en qué áreas se requiere una acción más urgente para fortalecer su resiliencia frente a los shocks? ¿Paraguay se enfrenta a los mismos desafíos?

–En un clima de creciente incertidumbre diferenciales desfavorables entre las tasas de interés y el crecimiento económico en la región, es necesaria una consolidación fiscal que permita reducir los niveles de deuda pública. Esto es clave para restablecer márgenes de maniobra y facilitar la convergencia de la inflación hacia las metas. Pero estamos observando retrasos, ya que la política fiscal en la región se ha mantenido expansiva en un entorno de restricción monetaria desde 2022. En contraste, el gobierno de Paraguay sí está implementado su plan de convergencia fiscal bajo el que espera retornar al límite de 1,5 por ciento del PIB para el déficit fiscal establecido por la Ley de Responsabilidad Fiscal en 2026, por primera vez desde 2018, y se espera que la relación deuda pública-producto interno bruto adopte una tendencia decreciente. La disciplina fiscal ha sido una aliada de la política monetaria en el país y ha contribuido a mantener la inflación cercana a la meta desde 2023. En el mediano plazo, las perspectivas de crecimiento para la región siguen siendo débiles, influidas por un bajo crecimiento de la productividad asociado a una persistente asignación ineficiente de recursos. Para impulsar el potencial de crecimiento, es necesario eliminar barreras que dificultan la reasignación de recursos y fricciones financieras que frenan la expansión de las empresas. En este contexto, Paraguay mantiene un panorama de crecimiento robusto en el mediano plazo, impulsado por su estabilidad macroeconómica y las reformas estructurales en proceso, que están fortaleciendo la imagen del país como un destino atractivo para la inversión.

–El crimen organizado y las actividades ilícitas, como el contrabando o el narcotráfico, tienen un impacto creciente en la economía regional. ¿Cómo evalúa el FMI los efectos de estas actividades sobre la estabilidad macroeconómica y las perspectivas de crecimiento en América del Sur, donde los flujos informales pueden tener un peso significativo?

–El crimen y las actividades ilícitas limitan significativamente el crecimiento en la región al socavar la inversión y la productividad. La criminalidad está altamente concentrada geográficamente y afecta de manera desproporcionada a las comunidades más pobres, a los jóvenes y a los individuos con menor nivel educativo. La delincuencia también impone costos sustanciales a las empresas y a las finanzas públicas a través de pérdidas directas y un mayor gasto en seguridad, desviando recursos de otras prioridades. La violencia en la región suele estar alimentada por la inestabilidad económica, la alta desigualdad y la debilidad institucional. Abordar estos desafíos requiere una respuesta de política integral que combine estabilidad macroeconómica, crecimiento inclusivo, instituciones más sólidas y una mayor cooperación regional.

Paraguay mantiene un panorama de crecimiento robusto en el mediano plazo impulsado por su estabilidad macroeconómica y las reformas estructurales en proceso.

Paraguay fue también el primer país de la región en converger a su meta de 4 por ciento. Se espera que la inflación converja a la nueva meta de 3,5 por ciento en 2026.

PERFIL
Nigel Chalk es ciudadano del Reino Unido e Irlanda y ha desempeñado el cargo de director adjunto del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional antes de asumir la dirección del Departamento. Posee un doctorado y una maestría en Economía de la University of California.

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