“Un campamento familiar o un entrenamiento para niñas soldado. Acribilladas o fuego cruzado. Violencia estatal o incumplimiento del deber de cuidado. Las etiquetas cambian según quién cuente la historia, pero los hechos son inamovibles. Lilian y María tenían 11 años cuando murieron durante un operativo de la Fuerzas de Seguridad de Paraguay”, dice el episodio.
Así, Radio Ambulante durante casi una hora puso el foco en un caso sumamente complejo de Paraguay, aquel operativo de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) contra el autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), ocurrido en setiembre del 2020, en la estancia Paraíso, ubicada en la ciudad de Yby Yaú, en el Departamento de Concepción.
En aquel operativo, murieron Lilian Mariana Villalba y María Carmen Villalba, ambas de solo 11 años, y posteriormente se dio de la desaparición de Carmen Elizabeth Lichita Oviedo Villalba, una de las hijas mellizas de Alcides Oviedo Brítez y Carmen Villalba, fundadores del EPP.
Radio Ambulante es un prestigioso pódcast en español que trabaja en crónicas e historias de América Latina y Estados Unidos. En esta ocasión se centró en un caso ampliamente comentado, cuestionado y polémico, que derivó incluso a cuestiones diplomáticas, con Argentina pidiendo explicaciones por la muerte de las dos niñas de 11 años, que eran ciudadanas del vecino país y que, según la versión de la familia, ingresaron a Paraguay para pasar las vacaciones, aunque las autoridades hablan de que fueron adoctrinadas y convertidas en niñas soldado. Además, la ONU urgió la búsqueda de Lichita y pidió considerar la hipótesis de desaparición forzada en manos de la fuerza pública.
Nota relacionada: ONU responsabiliza a Paraguay por la muerte de 2 niñas durante una operación militar
El pódcast
La historia inicia narrando que en diciembre de 2019 las mellizas irían de vacaciones —junto con dos primas de 11 años, otra de 18 y su tía Laura, hermana de Carmen Villalba—, desde un pequeño pueblo del noreste argentino hasta el norte de Paraguay para conocer a otros tíos, a diferencia de años anteriores en los que iban a Asunción para estar con su mamá, la fundadora del EPP y condenada por el secuestro de María Edith Bordón de Debernardi, en noviembre de 2001, hace 25 años.
“La cárcel siempre había sido un entorno familiar para ellas porque habían nacido ahí”, destacan, después de que en una visita marital de su esposo Carmen Villalba quedara embarazada de las mellizas, tras tres años presa.
El trabajo pone en foco la historia de las adolescentes de 13 años y sus primas. Un viaje en familia para conocer a sus tíos, los padres de las niñas de 11 años, y recoge el testimonio de Ana, la hermana de Lichita, y Tania, otra de las primas, la que tenía 18 años en aquel momento.
El viaje era a la zona de conflicto, pero las niñas, hoy fallecidas, tenían el deseo de conocer a sus padres. “Lilian y María, hijas de dos tías de las mellizas, tenían 11 años y querían viajar hasta donde estaban sus padres, a los que ellas no conocían”, relata la historia.
La zona
Miriam Villalba, mamá de Lilian y tía y tutora de las mellizas, comenta que “son departamentos muy olvidados, muy abandonados, con mucha miseria, donde el que tiene plata es el que manda y el que atropella y el que hace eso hace todo”.
El trabajo también destaca que el Estado está presente en esa zona “con un grupo de élite, militares y policías que vigilan el área y siempre están buscando eliminar lo que queda del EPP. Pero, a pesar de ser una zona de conflicto, era justo allí a donde Miriam y las otras tías iban a mandar a las niñas”.
Ana, la melliza de Lichita, recuerda que “Lilian y María estaban muy emocionadas y nosotros queríamos acompañarles. Nosotros cuatro éramos muy amigas. El entusiasmo nacía más de eso, de acompañarlas a ellas, a conocer a sus padres”, dice años después, para Radio Ambulante.
El entorno
Ana tenía 13 años, pero en ocasiones se preguntaba si las decisiones de su familia eran correctas. Miriam, su tía, le decía que lo que hacían era porque le importaban las personas más necesitadas. “Crecí escuchando a la tía Miriam, con ella, diciéndome no tenemos por qué renegar de nuestra gente. Ella siempre dice eso, que le sigue escuchando eso y también influye mucho en mi pensamiento porque nunca renegué de ellos”, comentó.
“Me decía que esa era la razón por la que ella estaba presa, que ella luchaba por esas personas que estaban en la calle y habrá sido bueno o no el camino que ella eligió, yo no sé, pero fue el camino que ella eligió”, razona.
Le puede interesar: El EPP: Un proyecto de guerrilla que se convirtió en banda criminal
Un “campamento de verano”
A aquel viaje al monte iban las mellizas Ana y Lichi, ambas de 13 años; María y Lilian, de 11, y Tania, la prima mayor de 18 años. Laura Villalba era la mamá de María y adulta responsable. Se trata de la hermana de Carmen. Posteriormente fue acusada de ser la enfermera del EPP y fue condenada a 25 años de cárcel y seis años de medidas de seguridad tras ser declarada culpable de terrorismo, asociación terrorista, resistencia, detentación de armas y producción de riesgos comunes.
Puede leer: Laura Villaba, enfermera del EPP, saldrá en libertad recién en 2051
Ana recuerda que les explicaron a las chicas que los días de campamento sería muy diferente a lo que tenían acostumbradas. Lo que no esperaron es que en medio de su visita, cuando debían volver para las clases, una pandemia les cambiará los planes. Se enteraron a través de una pequeña radio que todo estaba parado. Que no podían regresar. Ana recuerda que estaban muy angustiadas por no saber cuánto duraría esa situación.
El operativo
Así pasaron nueves meses con integrantes del EPP. Y llegó el 2 de septiembre de 2020. Días antes, recogiendo leña, habían visto un helicóptero. Ese día, sobrevolaban el monte. El grupo se dividió para moverse. Mientras unos eliminaban rastros de su estadía, otros subían el monte. “Cuando de repente se empieza a escuchar ese ruido”. Eran disparos.
Un disparo alcanzó a Lilian (11). Tania (18) y Ana (13) se escondieron detrás de un árbol. Escuchaban las conversaciones de los soldados. Tania asegura en el pódcast que el disparo dejó a su prima inmovilizada y que seis agentes de la FTC se la llevaron. “Le hirieron, ella gritaba y ellos la llevaban”, declaró, aunque no supo decir adónde. “Solamente veía que estaba rojo en la espalda”.
Ana vio que uno de los tíos tomó el fusil que siempre llevaba colgado al hombro y con un gesto les ordenó a Tania y a ella que corrieran. “Ana me dijo que luego el tío le disparó a los militares en un intento por recuperar a Lilian, pero era tarde. Ya los soldados se la habían llevado”, sostiene la periodista a cargo de la investigación y producción del material, Cecilia Diwan.
Los puntos de vista y las versiones pueden variar bastante. Las autoridades “festejaban”, recuerda Ana, el éxito del operativo contra EPP.
Nota relacionada: Mario Abdo afirma que principales miembros del EPP estaban en campamento
Se enteraron a través de la radio y de boca del propio presidente de la República de aquella época, el colorado Mario Abdo Benítez, más detalles. “Hemos podido encontrar un campamento donde creemos que estaba gran parte del grupo conocido como Ejército Paraguayo del Pueblo. Tenemos mucha evidencia. Hay dos abatidos hoy a la mañana”, decía el jefe de Estado, aclarando que habían muerto dos mujeres. “Lo que podíamos asegurar era que una de esas bajas era Lilian”, dice Ana.
Tres días después, volvieron a encender la radio y escucharon que las fallecidas “no eran guerrilleras adultas, sino menores” y dieron los nombres de Lilian y María Villalba, las primas de Ana. Ambas tenían 11 años.
Puede leer: Prevención de la Tortura de Argentina condena muerte de niñas en operativo de la FTC
Cuatro días después se encontraron con el otro grupo. Allí estaba Lichita, herida. “Tenía una herida que desgarró mucho músculo, mucha piel, y ella estaba amarilla, con los ojos negros. No podía caminar”, recuerda su hermana.
Las declaraciones son importantes ya que se trata de una sobreviviente que estuvo ahí y habló con su hermana melliza. Ana asegura que esa noche habló con Lichita, quien le dijo que cuando comenzaron los disparos, ella estaba junto a su prima María, su tía Laura y miembros del EPP en una zona más alta del monte. Corrieron pero fueron interceptados por militares ubicados arriba del cerro. Les dispararon y una bala hirió a María en la pierna y quedó sin posibilidad de moverse. “Nos estaban apuntando a nosotras, me dice ella”, son los recuerdos de Ana.
Lichita corrió, pero una bala atravesó su pierna y cayó. “Lichi cayó mucho más adelante que María. Ella llegó a correr, María no”, relata Ana, agregando que un miembro del EPP logró llegar hasta Lichi, la tomó en brazos, la colocó en sus hombros y la sacó de ahí, siempre según el relato de Lichi a su hermana.
“Y miró para atrás y vio a María. A María también le dispararon, así como a Lichi también le dispararon en la pierna y Lichi le vio intentar moverse a ella. Me dijo que ella estaba llorando”, narra Ana, sobre María.
Lichi le dijo a Ana que vio cómo María fue capturada con vida por los militares de la FTC, una versión muy distinta a la oficial, de las autoridades.
La version oficial
Para el pódcast que profundizó en esta historia habla el comisario principal Nimio Cardozo, jefe de Antisecuestros de la Policía Nacional. Sostiene que “mientras hacían el reconocimiento de combate, ellos (los militares) fueron recibidos a balazos por el grupo que estaba en el campamento porque fueron detectados”.
Otra de las autoridades que brindó sus respuestas al podcast fue el coronel Carlos Casco, jefe de inteligencia militar. Es el responsable de haber marcado las coordenadas del campamento. “Casco me dijo que recién cuando se calmó la situación los soldados se acercaron a la zona y pudieron comprobar que había dos guerrilleras muertas”, narra la periodista.
“Estaban uniformadas, estaban con armamento, tenían cinturón por la cintura, tenían pistolas”, le dijo Casco. Según la versión de ambos, Lilian y María, niñas de 11 años, eran combatientes y que ellos se enteraron de que eran menores cuando los peritos examinaron los cuerpos. No grabaron el operativo.
Entérese: Así era el campamento del EPP hallado en Yby Yaú
Segundo ataque
En un ambiente distinto, con mucha tristeza por las muertes de las niñas, pasaron varias semanas. Lichi era cargada en camilla porque su herida sanaba muy lentamente. Cuando se fue recuperando y decidieron que era el momento de volver a Argentina, habían pasado dos meses desde el operativo y 11 desde que llegaron para un “campamento de verano”.
Para ello, caminaron tres semanas con dirección a una comunidad indígena hacia donde, supuestamente, los militares no ingresaban. Esperaban que ellos las ayudaran a salir del monte. Ana ayudaba a Lichita a caminar con muletas improvisadas y cargaba las mochilas de las dos. El traslado era lento.
El 20 de noviembre vieron un drone sobrevolando la zona y se preocuparon. “Se sentía raro”, dice Ana. Mientras seguían caminando, otro drone las vigilaba. Escucharon gritos de hombres y trataron de acelerar pero les costaba con Lichita herida. El cielo se iluminó.
“Para mí era como la imagen de un árbol navideño. Era como una cosa verde llena de lucecitas y empezaron a disparar. Y disparaban, disparaban, disparaban”, menciona. Las lucecitas eran de los drones, supuestamente utilizados por el ejército para detectar calor humano y direccionar los disparos.
Ana, Tania, Lichita y Laura escaparon desesperadas. Los hombres del EPP que las custodiaban quedaron a combatir a la FTC. Después se enterarían que murieron. Fueron por un arroyo bastante profundo y se dejaron llevar por la corriente. Era la manera en que Lichita podía moverse más rápido y que no dejarían huellas.
“En ese momento yo sentía que en cualquier momento me iban a matar. O sea, tu cuerpo empieza a sudar por el miedo. Tu pulso estaba a mil por hora. Sentía la sangre correr por mi cuerpo. Era una experiencia muy rara”, dice Tania, la mayor de las primas.
Llegaron a una zona rocosa del arroyo y encontraron un hueco grande en una piedra, donde decidieron quedarse, en silencio. Sabían que cualquier ruido podía delatarlas, porque escuchaban sonidos, charlas cerca de ellas, disparos y hasta olieron cigarrillo.
Las cuatro, las primas Ana, Lichi, Tania y la tía Laura, permanecieron escondidas inmóviles en el hueco de la roca, casi sin pronunciar una palabra”, menciona el pódcast.
Tras unos días sin comer ni beber nada, dejaron el lugar cuando las cosas se calmaron. Estuvieron perdidas varias semanas y, como era una zona deforestada, les costaba conseguir comida. Estaban muy débiles.
Se creían cerca de la comunidad indígena y decidieron que Ana y Tania fueran a pedir ayuda. Lichi se quedó con Laura, la tía. Era la última vez que Ana vería a su hermana.
“Ella estaba sentada y yo me despedí de ella con la mano. Me acuerdo que con Tania nos fuimos y un ratito después empezó a llover”, rememoró. No encontraron ayuda y volvieron horas después, pero la lluvia borró las huellas que servirían para regresar.
Los días pasaron pero ellas seguían hasta que una tarde reconocieron el paisaje. Llegaron al lugar y ya no las encontraron. Sí se encontraron con una bolsa cubierta por ramas, debajo de un árbol. Tenía dinero y un cuaderno con cartas de Lichita para su mamá. Una de las cartas decía que, como Ana y Tania no regresaban, la tía Laura salió a buscarlas, pero nunca regresó. Según sus cálculos, dejó de escribir 15 días antes más o menos. Pensaron de todo.
“Yo quería encontrar su cuerpo porque yo pensé, ‘si encuentro a su cuerpo, por lo menos voy a saber qué le pasó. Si encuentro su cuerpo, por lo menos la podré enterrar’”, dice Ana.
Como encontraron huellas de botas, pensaron que podía haber sido secuestrada o asesinada por los militares. También hicieron el esfuerzo de creer que había vuelto a Argentina.
La huida
Finalmente, encontraron la comunidad indígena y ellos las ayudaron. Las vieron débiles, pese a que podían pensar que se trataran de integrantes del EPP.
Personas de la comunidad las sacaron en moto hasta un punto y otro trabajador las trasladó hasta Limpio, a escondidas de los controles. Con el dinero que encontraron pagaron un taxi hasta Asunción y, en la Estación de Buses, subieron a un colectivo hasta Encarnación, desde donde cruzaron en balsa hasta Posadas, Argentina, ya que habían perdido sus documentos y no podían hacer migraciones.
Un 23 de noviembre de 2020 llegaron a su pueblo, exactamente un año después. Salieron seis y regresaron dos. Dos de las niñas estaban muertas, mientras que Lichita, desaparecida.
La tía Laura fue arrestada por militares cuando por desesperación vio a un grupo y les pidió ayuda para encontrar a las niñas, según relata el pódcast. “Le dio todas las coordenadas, más o menos hacia dónde quedó, los lugares donde quedó, pero esta gente nunca tuvo interés en buscarla”, denunció la hermana. Laura quedó detenida.
Repercusión y conflicto diplomático
“Su tía Miriam, que ya sabía por las noticias que su hija Lilian y su sobrina María habían muerto, se encontró con la sorpresa de que algunas habían logrado regresar”, relata la periodista, mientra que la tía dice que en lo primero que pensó es que por lo menos todos lograron salvarse. “Y bueno, ahí me enteré que no”, lamentó. Un llamado del cónsul argentino en Paraguay le confirmó lo peor. Incluso le entregó fotos de cómo habían quedado los cuerpos de las niñas.
Nota relacionada: Gobierno argentino exige a Paraguay el esclarecimiento de muertes de niñas e “identificación de responsables”
“En un principio los cuerpos fueron enterrados como NN. Pero la prensa reveló que las dos supuestas guerrilleras muertas llevaban documentos argentinos. La presión diplomática cambió todo. A pedido de Argentina, Paraguay tuvo que exhumar los restos. Y recién ahí, después de pruebas forenses, se confirmó que eran niñas de 11 años y se supieron sus nombres”, narra Radio Ambulante.
“Miriam nos dijo que por las imágenes se veían que a las niñas les quitaron fragmentos de piel donde impactaron las balas para borrar los restos de la pólvora. Sin esa evidencia, es imposible saber si murieron en un combate o si en realidad fueron ejecutadas a quemarropa”, explican.
“Por las denuncias de Mirian, hubo delegaciones internacionales que se organizaron para encontrar a Lichi, pero tuvieron varios obstáculos en el proceso. Sin embargo, lograron obtener el testimonio de un hombre de una comunidad indígena que les contó que había visto a una chica con las características de Lichi”, sigue el extenso relato.
Miriam explica que fue el único testimonio que pudieron obtener ahí, porque los militares estaban constantemente ahí alrededor, fue que vieron a una chica. “Como ellos le describieron, que cojeaba y era llevada justamente por uniformados y subida a una camioneta”, dice.
Niñas soldado y adoctrinamiento
En un giro radical de las versiones, el coronel Casco asegura de manera tajante que los padres y tíos son los responsables de las muertes de las dos niñas de 11 y de la desaparición de Lichita. Miriam también fue imputada por la Fiscalía, por no proteger a su hija Lilian. Se emitió orden de captura internacional, pero el Estado argentino le otorgó estatus de refugiada política, una protección frente a la extradición.
“Ellos son los responsables porque ellos fueron las personas que le criaron ahí en Argentina, le adoctrinaron, lastimosamente en ese lugar. Y luego, de manera ilegal, introducen a la República del Paraguay para encontrarse con sus familiares en los montes acá de Paraguay”, sostiene.
De hecho, cuestiona también el motivo real del viaje. Para él no hay dudas de que no se trató de un reencuentro familiar, sino más bien para ser soldados. Dijo que manejan esa información de inteligencia.
“Los llevan al extranjero, y ahí comienzan a recibir la educación, comienzan a formarse ideológicamente y los traen ya adentro del campamento”, aseguró.
Ana, que estuvo ahí, cree que eso es un invento para justificar a los militares. “Ellos siguen sosteniendo la versión de que ahí hubo fuego cruzado, como decía ahí. Le dispararon a las dos, en los dos casos le dispararon en legítima defensa. Pero es completamente improbable porque para empezar nosotras no sabíamos manejar armas, no teníamos armas tampoco”, contrapuso.
“Y las dos, tanto Lilian como María también recibieron disparos en la espalda. Y también las dos gritaron hasta el final, hasta que ellos estuvieron sobre ellas. En el caso de Lilian yo pude hasta escucharle. Y una vez que ellos la agarraron, honestamente no sé exactamente qué pudo haberle pasado. Pero supongo que algo lo suficientemente malo como para que hayan tenido que enterrarles apenas trasladaron su cuerpo”, declaró Ana.
El perito dijo que el cuerpo de Lilian tenía siete impactos de bala y el de María dos. Y admitió que los disparos venían de todas las direcciones, de adelante, de atrás, de los costados. “Lo cual sugiere para la familia un acorralamiento y no un tiroteo entre bandos. En un fuego cruzado, los tiros suelen ser frontales. En Criminalística, recibir impactos por la espalda indica huida, no enfrentamiento”, explican.
Puede leer: Según forense, ambos cuerpos de niñas muertas en operativo de FTC “dan una edad de 11 años”
Duros cuestionamientos
El podcast también hace énfasis en las repercusiones internacionales y menciona a los organismos como Human Rights Watch y el Comité de Derechos del Niño de la ONU, que “fueron contundentes y “responsabilizaron al Estado paraguayo por las muertes de las niñas y la desaparición de Lichi”.
“Calificaron el uso de la fuerza como injustificado. Denunciaron una negligencia extraordinaria por la destrucción de pruebas clave, como la quema de las ropas de las chicas. Y concluyeron que la investigación oficial no buscó la verdad, sino cerrar el caso sin transparencia. Para la ONU, Paraguay simplemente no pudo justificar los disparos ", concluye.
Puede leer: ONU pide a Paraguay que considere hipótesis de desaparición forzada en caso de Lichita
“Entre investigaciones y versiones cruzadas, hay una respuesta que todavía no llega. Han pasado seis años desde aquel viaje al monte y nadie sabe dónde está Lichi”, menciona el extenso trabajo.
Por último, Radio Ambulante cuenta que Ana, Tania y Miriam Villalba dejaron Argentina y viven con asilo político en Venezuela. Ana estudia lenguas modernas en la universidad y sigue tratando de encontrar la verdad sobre qué pasó con su hermana melliza.
“Carmen Villalba sigue detenida en Paraguay, en una cárcel de máxima seguridad. El EPP continúa activo, aunque sólo quedan unos 12 miembros. Todavía tienen en su poder a tres secuestrados, entre ellos Oscar Dennis, ex vicepresidente de Paraguay”, cierra.