Por Carlos Darío Torres / Foto: Javier Valdez.
Es un enemigo de rostro dulce que obliga a cuidarse de él incluso desde la infancia. El azúcar —o mejor, su consumo— se ha convertido en un problema de salud global que exige que los países adopten leyes que limiten su ingesta, una medida necesaria pero que choca contra los intereses de industrias de alimentos que incluyen a este edulcorante entre sus ingredientes.El problema es tal que la Organización Panamericana de Salud (OPS) elaboró y difundió este año lineamientos para evaluar los alimentos procesados y ultraprocesados, con la finalidad de restringir su consumo en la región. Según el organismo internacional, en esta parte del mundo, el 62% de los adultos mayores son obesos o tienen sobrepeso, la prevalencia más alta a nivel global.
El endocrinólogo Aldo Benítez afirma que en Paraguay aumentó en 50% la cantidad de personas con diabetes en un periodo de 15 años. Un estudio de 1998 decía que un 6,5% de la población sufría diabetes, y la última encuesta del Ministerio de Salud Pública, realizada en 2011, habla de un ascenso de la cantidad de paraguayos diabéticos a 9,7%.
Estos padecimientos están relacionados con el alto consumo de comida procesada e hipercalórica, de acuerdo a los resultados de recientes investigaciones. Los datos demuestran también que las ventas de bebidas azucaradas aumentaron un 33% entre 2000 y 2013 a nivel global.
Un informe de la OPS y la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que las ventas de alimentos procesados industrialmente, incluyendo la comida rápida y las bebidas azucaradas, aumentaron de manera constante en América Latina y están ayudando al incremento de las tasas de obesidad en toda la región. El estudio advierte que los alimentos malos están desplazando a las dietas tradicionales más nutritivas, lo que genera efectos alarmantes en la salud. Y agrega que se necesita regular el mercado para revertir esta tendencia en América Latina y en el resto del mundo.
El modelo de perfil de nutrientes elaborado por la OPS tiene precisamente la finalidad de establecer los lineamientos para evaluar los alimentos procesados y ultraprocesados para restringir su consumo en la región. La recomendación del organismo internacional debe aplicarse a productos que tienen elevadas cantidades de sodio, azúcares libres, grasas saturadas, así como grasas y ácidos grasos trans, añadidos por el fabricante.
Para alcanzar el objetivo, los productos de las características mencionadas deben contar con una etiqueta colocada al frente, que declare el contenido total de todos esos nutrientes, además de enlistar todos los ingredientes, incluyendo los colorantes.
Se espera que el consumidor pueda decidir qué alimentos procesados debe consumir, en función de la cantidad de nutrientes que proporcionen, especialmente en los alimentos destinados a los niños y que son los que más azúcares contienen.
Y por casa...
Esta es una necesidad y una recomendación que alcanza a Paraguay. La nutricionista Angie Paiva opina que las galletitas y las gaseosas deberían tener una denominación que consigne que se trata de un producto alto en azúcar. “Deben tener tablas nutricionales más fáciles de entender. Chile y Uruguay (dos de los países más afectados por el problema) ya tienen mensajes accesibles a la comprensión”, asegura.En el Parlamento Nacional se encuentra a consideración de los legisladores un proyecto de ley De protección a la Niñez y la Adolescencia contra la Malnutrición y Enfermedades asociadas a ella. El documento tuvo origen en la Cámara de Diputados, pasó al Senado y volvió a la Cámara Baja, con modificaciones, para su análisis.
La norma determina que la autoridad de aplicación es el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, que debe coordinar su implementación con el Ministerio de Educación y Cultura y con entidades públicas y privadas que ejerzan funciones relacionadas con el objeto.
En su artículo 5 establece la obligación de incluir actividades didácticas que contribuyan a desarrollar hábitos de vida saludable y que adviertan —en todos los niveles y modalidades de enseñanza, de todas las instituciones educativas— sobre los efectos nocivos de una dieta que represente un riesgo para la salud
Exige, además, dictar normas para el establecimiento de cantinas, quioscos y otros puntos de venta de alimentos ubicados dentro de las instituciones educativas públicas, privadas subvencionadas y privadas.
Las cantinas —tanto del ámbito educativo público como privado— deberán tener a disposición la información del valor calórico de todos los alimentos expendidos en las mismas, incluyendo los de producción propia.
En el artículo 8 consigna que Salud Pública promoverá la difusión del rotulado de alimentos a la población en general; y en el 9, la autoridad de aplicación establecerá mecanismos de control y supervisión de la promoción y publicidad de productos alimenticios, para la protección de la salud de la población infantil y adolescente.
Entre los lineamientos establece que la promoción y publicidad de productos y servicios en las instituciones de Educación Escolar Básica se restrinjan a aquellas actividades que, por su naturaleza, estimulen la cultura, los deportes y otros hábitos de vida saludable.
Exige que toda publicidad de alimentos a través de los medios incluya un mensaje que promueva hábitos de vida saludable, acorde a las políticas de promoción de la salud, que será determinado por Salud Pública.
Asimismo, prohíbe la distribución de premios (juguetes, materiales didácticos) con la venta de los productos alimenticios con alto contenido calórico o en sodio; o en los concursos o sorteos de los centros educativos.
Este proyecto de ley, similar a otros que ya están en vigor en otros países, generó la oposición de las industrias que producen bebidas azucaradas (gaseosas y jugos), que lo atacaron diciendo que no están claros algunos puntos, como qué productos deberían contener, por ejemplo.
La misma reacción, proveniente del mismo sector empresarial, se observó en los países que adoptaron una legislación equivalente, por lo que en la propuesta paraguaya se evitó referirse por su nombre a las gaseosas y golosinas, lo que irónicamente motivó que los industriales afectados descalificaran al proyecto “por ambiguo”.
Peligro
¿Por qué es nocivo el azúcar? En primer lugar, es uno de los factores principales en la formación de caries, ya que estimula la proliferación de las bacterias cariogénicas, presentes naturalmente en la boca. Esos microorganismos transforman el azúcar en ácido láctico, lo que a su vez disminuye el pH (medida de acidez o alcalinidad) de los dientes y ataca el esmalte dental.También aumenta el requerimiento del organismo de la vitamina B, ya que el azúcar refinado (el de mesa) solo contiene sacarosa y no aporta ningún tipo de nutriente, ni minerales ni vitaminas. Como para la metabolización del azúcar se necesita la presencia de vitaminas del grupo B, que se encuentran de manera natural en frutas, por ejemplo, el cuerpo las proporciona de su propia reserva cuando no las encuentra en el alimento consumido.
Otro factor negativo es que el consumo continuado y excesivo de azúcar refinado produce resistencia a la insulina, que se vuelve menos eficiente en su función de regular el azúcar, debido a que los receptores celulares encargados de su disminución no actúan con la eficacia necesaria.
Así, aumenta el nivel de azúcar en la sangre (hiperglucemia), lo que a la larga puede provocar diabetes tipo 2 (de adultos), cataratas, mala circulación, hormigueos en las extremidades inferiores y problemas en la cicatrización, entre otras complicaciones.
Mala adicción
Si una persona presenta déficit de nutrientes o las concentraciones de azúcar en su sangre están mal equilibradas, o consume demasiados hidratos de carbono refinados (como los derivados de la harina blanca), lo más probable es que desarrolle hiperglucemia.La hiperglucemia produce más ganas de consumir azúcar, y si se ingiere algún alimento dulce es muy probable que el organismo segregue insulina para diluir el exceso de azúcar en la sangre. Después de un corto tiempo reaparecerán las ganas de comer algo dulce, debido a que disminuyeron los niveles de azúcar en el organismo.
Para evitar los males mencionados, la nutricionista Angie Paiva recomienda mantener una dieta saludable y aconseja que las personas con antecedentes familiares de diabetes no aumenten de peso, ni consuman azúcar refinado ni hidratos de carbono simples. “Tienen que hacer actividad física, porque si no, con el tiempo, al aparecer la obesidad, el colesterol alto, los triglicéridos altos, necesariamente van a tener diabetes”, advierte.
Una persona diagnosticada con diabetes no debería consumir azúcar simple, sino complejo. “Todo lo que comemos tiene una cantidad de azúcar, otra de proteínas y otra de grasa. Se debe evitar consumir azúcar simple, en granos, chocolate, productos de confitería. Los jugos tienen que ser con edulcorante. No tomar las gaseosas”, detalla.
Y como casi todo lo que comemos tiene algún porcentaje de hidratos de carbono, la especialista sostiene que el azúcar se debería eliminar de la dieta frecuente y sustituirlo por edulcorantes de cualquier tipo, ya que no hay restricciones de consumo. Puede ser stevia, ciclamato o sucralosa, pero no azúcar de remolacha —que también tiene sacarosa— ni azúcar moreno, que también carece de nutrientes.
“Salvo que sea deportista o un niño en etapa de crecimiento —y que no tenga obesidad o sobrepeso—, el resto de las personas puede eliminar el azúcar de mesa (el azúcar refinado) de su dieta y no le va a pasar nada, siempre que incluya frutas y consiga ese azúcar de manera natural”, agrega Paiva.
Alcanzar la meta de una vida sin azúcar se puede fomentar a partir de la legislación, pero el efecto será mayor si está acompañado de un proceso de educación y de adopción de buenos hábitos alimentarios desde la infancia y desde el hogar. Si no, las consecuencias pueden llegar a ser amargas.
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Tipos de diabetes
Según la Eufic (The European Food Information Council), las personas diabéticas que no reciben tratamiento pueden mostrar niveles de glucosa sanguínea (azúcar en la sangre) dos o tres veces mayores de lo normal. En la diabetes de tipo 1, esto se debe a la falta de insulina, la hormona producida por el páncreas para transportar la glucosa hacia los músculos y otros tejidos.
En la diabetes de tipo 2, la insulina generalmente se produce en abundancia, pero los músculos que normalmente responderían absorbiendo la glucosa para usarla como energía o almacenarla, se hacen resistentes a la insulina, produciendo un aumento del nivel de glucosa en la sangre.
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Números dulces
Las ventas totales de bebidas gaseosas se duplicaron en América Latina entre 2000 y 2013, llegando a 81 mil millones de dólares y superando las ventas de refrescos en América del Norte. (Informe OPS/OMS).
Las ventas de productos ultraprocesados crecieron más rápido en Uruguay (146%), Bolivia (130%) y Perú (107%). La mayor parte del aumento fue en la venta de bebidas azucaradas.
Latinoamérica es el cuarto mayor mercado del mundo en ventas per cápita de productos alimenticios y bebidas ultra-procesadas, después de América del Norte, Oceanía y Europa Occidental.