21 abr. 2026

Que la clase política recupere el sentido del servicio al pueblo

El Jueves Santo es una fecha que marca el inicio de lo que se denomina el Triduo Pascual. Se conmemora la Última Cena, la institución de la Eucaristía y el Lavatorio de los Pies como un símbolo de servicio. Precisamente en esta línea, el cardenal Adalberto Martínez, en el Domingo de Ramos, advirtió sobre falsos mesías y liderazgos que oprimen y se imponen. Esta semana es una buena ocasión para la reflexión, para que los gobernantes, las autoridades y funcionarios recuerden que su verdadera función es servir al pueblo.

En el Domingo de Ramos, monseñor Adalberto Martínez había dejado un contundente mensaje sobre los mesías falsos, los estafadores de la verdad, “hipócritas y sepulcros blanqueados, que se maquillan de buenos y muy religiosos, pero tienen el corazón descompuesto”.

El obispo se refirió a la figura del verdadero Mesías, señalando que “no es el que domina, sino el que sirve; no es el que se impone, sino el que trabaja en humildad”, poniendo en destaque que su misión es liberar, sanar y devolver la dignidad.

‘‘Hoy también podemos preguntarnos qué entienden algunos, religiosos o no religiosos, sobre el significado de Mesías’’, se cuestiono el cardenal al criticar los falsos mesianismos de quienes “se sientan en tronos para mandar, ordenar, juzgar y condenar, y cargan pesos sobre los demás sin mover un dedo para ayudar”.

Siguiendo en la misma línea afirmó que los falsos mesías “prometen dominio, seguridad aparente y éxito inmediato; se imponen, oprimen y buscan ser servidos”, y aseguró que esto está en contradicción con el mensaje evangélico.

Este mensaje llega oportunamente en este Jueves Santo, que para los cristianos es una fecha importante, pues marca el inicio del Triduo Pascual, se conmemora la Última Cena de Jesús con sus apóstoles, la institución de la Eucaristía, y el Lavatorio de Pies como símbolo de servicio.

Este último es un gesto fundamental para entender la enseñanza sobre el amor fraterno, la humildad y el espíritu de servicio. Es asimismo una ocasión para recordar al papa Francisco, quien mantuvo la tradición del Jueves Santo lavando los pies a personas en situaciones de vulnerabilidad, destacando la humildad y el servicio de Jesús. En 2024, lavó los pies de 12 mujeres reclusas en la cárcel de Rebibbia en Roma, marcando un gesto significativo hacia el mundo carcelario y la inclusión femenina; esto a pesar de sus problemas de movilidad. Y dos años antes había lavado los pies a doce presos en la cárcel de Civitavecchia.

Este mismo espíritu de servicio es el que debería guiar a nuestros gobernantes. Que estos días de reflexión sean oportunos para autoridades y funcionarios del Estado, para que recuerden que el verdadero sentido de su misión es el servicio a los ciudadanos, a todos los paraguayos y paraguayas, sin hacer diferencias.

Este periodo de Semana Santa puede ser asimismo un tiempo propicio para compartir tiempo de calidad en familia, para hacer una pausa en el trajinar del día a día y reflexionar como ciudadanos sobre la necesidad de seguir comprometidos para construir una sociedad más equitativa y solidaria.

Sabemos que en nuestro país todavía nos falta mucho para lograr que la mayoría de la población alcance el mínimo nivel de bienestar y pueda tener una vida digna; no obstante, es bien sabido que en tiempos de crisis los paraguayos han demostrado su verdadero rostro solidario.

Sin embargo, no podemos olvidar la gran deuda que la clase política y los gobernantes tienen con la sociedad. Ellos deberían ser el ejemplo para el país, deberían esforzarse en estar al servicio de quienes los han elegido y no al contrario. El pueblo está cansado de las noticias que exhiben la impúdica e impune corrupción pública que muestra a tantos servidores precisamente obteniendo beneficios de los recursos que deberían alcanzar a toda la población. Es también inmoral que sigan pidiendo que el pueblo haga sacrificios mientras ellos no dan el ejemplo.

Por último, debemos mencionar también en este Jueves Santo una especial recordación a todas las víctimas de los conflictos y las guerras actuales; recordar el mensaje de paz de Cristo, en un momento crítico para la humanidad cuando “se lanzan misiles y bombas contra pueblos enteros”, recordar y remarcar que toda vida es sagrada.

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