La deteriorada estructura de madera sobre el arroyo Río Verde se encuentra prácticamente intransitable y representa un riesgo permanente para estudiantes, trabajadores y comunidades indígenas que dependen diariamente de este paso. Los pobladores exigen una urgente intervención de las autoridades municipales.
La estructura forma parte de un importante camino vecinal que comunica a Curuguaty con comunidades como Manduarã, Nueva Durango y Tavayopoy. Sin embargo, el avanzado deterioro del puente ha convertido el trayecto en una verdadera amenaza para quienes lo utilizan.
Varias de las tablas que conforman el puente están completamente rotas y parte de la estructura cedió, dejando un peligroso vacío que dificulta incluso el paso de peatones.
Durante la noche, la falta de iluminación incrementa aún más el riesgo de que ocurra un accidente.
A pesar del estado en que se encuentra, el puente continúa siendo utilizado por estudiantes, trabajadores de establecimientos ganaderos, integrantes de comunidades indígenas y demás pobladores que no cuentan con otra alternativa para llegar a sus lugares de estudio, trabajo o a sus hogares.
En el caso de las motocicletas, los conductores deben cruzar con extrema precaución por uno de los costados para evitar caer al arroyo.
Los vecinos lamentan la falta de respuesta de las autoridades municipales y sostienen que el reclamo por la reparación del puente no es nuevo.
Afirman que la estructura ya cumplió su vida útil y que el riesgo aumenta con el paso de los días, por lo que consideran urgente una intervención antes de que ocurra una tragedia.
Los pobladores insisten en que la reparación del puente sobre el arroyo Río Verde no puede seguir postergándose, ya que se trata de un paso esencial para la comunicación entre varias comunidades y su estado actual pone en riesgo la integridad de todas las personas que, por necesidad, deben seguir utilizándolo cada día.