Acompañada de la banda musical los Heraldos del Evangelio, la imagen de Nuestra Señora de la Asunción navegó en el río Paraguay hasta el puerto, donde continúo la procesión a pie, acompañada de los feligreses.
La Virgen fue llevada hasta la Catedral Metropolitana, donde era esperada para llevar a cabo la acostumbrada celebración eucarística, en cuya recordación se fundó el 15 de agosto la capital que lleva su nombre.
De la misa participaron autoridades, labriegos y la ciudadanía en general que, en medio de sus diferencias, comparten una misma fe.