“Actualmente Hugo Javier continúa internado. Conforme a la información médica más reciente, se encuentra vigil y reconoce a familiares y personas de su entorno, aunque su nivel de conciencia continúa comprometido por un síndrome de delirio, circunstancia que debe ser valorada médicamente antes de determinar si se encuentra en condiciones de prestar una declaración suficientemente lúcida, orientada y confiable”, informaron desde el Ministerio Público.
Asimismo, mencionaron que por ese motivo hasta el momento no ha sido posible obtener de la propia víctima un relato directo, completo y confiable de lo sucedido inmediatamente antes de ser hallado lesionado.
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De igual manera, indicaron que hasta el momento no se identificaron elementos objetivos que permitan establecer la existencia de un conflicto previo, enemistad, discusión, amenaza o algún otro motivo concreto que explique una eventual agresión de Luis Giménez contra Hugo Javier.
“Por el contrario, de los antecedentes recabados surge que Giménez se encuentra próximo al cumplimiento de su condena, posee un legajo penitenciario favorable y registros de buena conducta y fue además quien solicitó auxilio inmediatamente después de hallar a Hugo Javier lesionado e intervino en las primeras acciones de asistencia”, señalaron.
Entre tanto, explicaron que al no existir un testigo directo del momento inicial y no encontrarse todavía Hugo Javier en condiciones médicamente verificadas de brindar un relato completo y confiable sobre lo ocurrido, la investigación continúa abierta y no se descarta ninguna hipótesis que pueda ser sustentada por nuevos elementos de convicción.
Cronología del Ministerio Público
El hecho se registró el 6 de setiembre de 2026 cuando Hugo Javier se encontraba en la Penitenciaría y desarrollaba sus actividades habituales.
Conforme al circuito cerrado y la cronología realizada por el Ministerio Público, a las 15:28 horas ingresó a su celda 02 del Pabellón D Alta, donde se encontraba con Luis Giménez. Ese día presentaba, además, un cuadro gripal, con fiebre y dolor en ambos oídos, circunstancia respaldada por el informe médico sanitario del instituto penitenciario y por declaraciones de compañeros de celda y otras personas que tuvieron contacto con él.
La investigación permitió realizar un detalle pormenorizado de las personas que tuvieron contacto con Hugo Javier durante toda la jornada, desde sus actividades previas hasta el episodio, así como de quienes intervinieron posteriormente en su auxilio y traslado.
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Se recibieron más de 40 declaraciones testificales, incluyendo personas privadas de libertad, personal penitenciario, guardias, paramédicos, enfermeros, médicos, choferes de ambulancia y demás personas que tuvieron intervención o contacto con la víctima.
De igual manera, técnicos especializados analizaron el sistema de circuito cerrado y no detectaron cortes, interrupciones, supresiones ni alteraciones en la secuencia de videos e imágenes, corroborándose la continuidad del material correspondiente al periodo de interés.
A partir del ingreso del ex gobernador a su celda a las 15:28, el análisis de las cámaras permitió reconstruir los movimientos registrados en el sector y contrastarlos con las declaraciones recibidas.
Según su compañero de celda, ambos se acostaron aproximadamente entre las 20:30 y 21:30. Posteriormente, escuchó un fuerte ruido proveniente del sector del baño.
Traumatismo craneoencefálico
Aproximadamente a las 23:10–23:12, Giménez encontró a Hugo Javier boca abajo en el baño, con sangrado en la cabeza y las piernas próximas al desnivel o escalón existente en el lugar.
Hasta el momento no existe un testigo directo que haya observado el instante preciso de la caída, impacto o eventual agresión.
Giménez pidió auxilio e informó inicialmente que Hugo Javier había sufrido una caída en el baño. Posteriormente, intervinieron funcionarios penitenciarios y otras personas en la asistencia.
Durante el auxilio inicial se constataron lesiones visibles en la cabeza y rostro, además de episodios convulsivos mientras Hugo permanecía en el suelo. Aproximadamente a las 23:30, fue trasladado al Hospital de Barrio Obrero.
En dicho hospital se constató un cuadro neurológico grave, con traumatismo craneoencefálico, importante alteración del nivel de conciencia, Glasgow disminuido, fiebre, hipoxemia y convulsiones.
Los estudios médicos documentaron traumatismo frontal o frontolateral izquierdo, hematoma frontal, fractura frontal con extensión hacia la región supraorbitaria izquierda, hemoseno, lesiones o hemorragias intracraneales y equimosis bipalpebrales, entre otras lesiones.
Las equimosis alrededor de ambos ojos, conocidas como “ojos de mapache”, constituyeron inicialmente un elemento visual llamativo que podía generar la impresión de una agresión directa sobre el rostro.
Sin embargo, este signo no implica necesariamente golpes directos en ambos ojos, ya que puede aparecer como consecuencia de traumatismos craneales y fracturas que permiten la migración de sangre hacia los tejidos periorbitarios. Por ello, no puede valorarse aisladamente como demostración de una agresión.
Cuadro de meningitis
Durante la madrugada fue estabilizado, intubado y sometido a estudios de imágenes. Posteriormente, entre aproximadamente las 07:40 y 08:00 del 7 de setiembre, fue trasladado al Hospital Nacional de Itauguá.
En Itauguá se confirmó un cuadro de meningitis neumocócica. Este hallazgo resulta relevante porque existe información previa al traumatismo que documenta fiebre, cuadro gripal y dolor de ambos oídos, síntomas que podrían ser compatibles con un proceso infeccioso ya iniciado antes del episodio ocurrido en el baño.
La meningitis puede producir alteración del estado de conciencia y convulsiones. Por ello, debe analizarse la posibilidad de que el proceso infeccioso estuviera evolucionando previamente y hubiera podido contribuir a una pérdida de conciencia, descompensación neurológica o convulsión antes de la caída. Esto no permite afirmar por sí solo que la meningitis haya causado el episodio, pero constituye un factor médico previo objetivo que debe ser considerado, según detalla la investigación.
Limpieza de la escena
Respecto de la escena, Luis Giménez manifestó que posteriormente limpió el lugar luego de consultar a un guardia y recibir autorización. “La intervención técnica completa del Ministerio Público se produjo cuando la escena ya había sido parcialmente alterada por esa limpieza”, revelaron.
“A pesar de ello, durante la investigación se realizaron constituciones, inspecciones, registros fotográficos, revisión y análisis de cámaras, recepción de videos, más de cuarenta declaraciones testificales, inspecciones físicas, análisis médico-forense y obtención de informes de las distintas instituciones involucradas”, respaldaron.
El dictamen médico-legal final describe un mecanismo contundente predominantemente frontal o supraorbitario izquierdo y considera que el patrón lesional puede ser compatible con una caída compleja contra una superficie rígida.
Sin embargo, dicho dictamen no permite determinar por sí solo cuántos impactos existieron, cuál fue el objeto concreto que produjo las lesiones ni si necesariamente existió una agresión intencional.
Tampoco se identificó hasta el momento un patrón defensivo inequívoco, una impronta característica de un arma determinada o lesiones de sujeción que permitan reconstruir por sí mismas una agresión concreta.
Hugo Javier fue condenado a 10 años de cárcel por corrupción durante su gestión como gobernador del Departamento Central.