La comunidad Payseyamexyempa’a agrupa a las aldeas Colonia 96, Ana Victoria y Buena Vista, del Pueblo Enxet, que sobreviven a pesar de la escasez, el abandono estatal y una resistencia que ya suma tres décadas según los nativos.
Mientras el discurso oficial habla de inclusión y desarrollo, en el territorio la realidad es otra comentan los líderes.
Los aljibes y tanques están secos, la alternativa es el riacho “Celedonio”, cuya agua turbia se convirtió en la única fuente disponible para beber, cocinar y asearse.
“Es lo único que hay”, resume con resignación Librada Moreira, pobladora de la comunidad.
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El consumo de agua contaminada tiene consecuencias directas en la salud; es la preocupación que expone Mirian Peralta, que advierte que los más afectados son los sectores más vulnerables como los niños, personas mayores y mujeres embarazadas.
Las enfermedades gastrointestinales y afecciones dérmicas se volvieron frecuentes, agravadas por la falta de atención médica permanente y el aislamiento en que se encuentran.
Infraestructura
La carencia de caminos transitables complica aún más el panorama. Durante lluvias, el acceso es prácticamente imposible, lo que limita el ingreso de asistencia sanitaria, alimentos y agua potable transportada de otros lugares.
La ubicación geográfica de la comunidad refleja otra forma de exclusión. Estar a más de 60 kilómetros de la ruta principal implica depender de caminos de tierra que, en muchos tramos, están en condiciones precarias. El aislamiento no es solo físico sino también es institucional.
Ante la falta de respuestas concretas, la movilización emerge como única herramienta de presión. Por cada necesidad urgente la vía para hacerse sentir a las autoridades que les ignoran es la manifestación, en ocasiones bloqueando rutas.
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“La ruta es nuestra única voz”, afirma Liz Paola Ayala, al referirse a las medidas de protesta que consideran inevitables frente al silencio de las autoridades.
Tres décadas de espera
La problemática no es nueva, desde hace aproximadamente 30 años, las familias Enxet reclaman soluciones estructurales, sistemas de captación y almacenamiento de agua, perforaciones para pozos profundos, mantenimiento de caminos y presencia estatal sostenida.
El derecho al agua potable, reconocido como derecho humano fundamental, sigue siendo en esta zona del Chaco una promesa incumplida.
Para Payseyamexyempa’a y sus aldeas, la lucha no es solo por infraestructura, sino por dignidad aseguran los pobladores de esta comunidad indígena.
Mientras tanto, cada jornada comienza con la misma incertidumbre de cómo conseguir agua para sobrevivir un día más en medio de la escasez y el olvido estatal.