El ex ministro de Hacienda, Dionisio Borda, realizó un análisis de los primeros tres años del Gobierno de Santiago Peña, enumeró los logros, las debilidades y fortalezas y los puntos pendientes de resolver. Borda concluye su análisis señalando lo siguiente: “El presidente Santiago Peña corre el riesgo de concluir su mandato sin dejar un legado significativo para el país. Hasta ahora, sus rasgos más visibles parecen ser la cantidad de viajes realizados al exterior y una administración pública sometida a crecientes desequilibrios fiscales”.
Agrega que el verdadero desafío no consiste solamente en conservar o mejorar la calificación financiera internacional. Paraguay necesita recuperar la capacidad del Estado para gobernar con responsabilidad, transparencia y una visión clara de futuro. “Porque una buena calificación crediticia es importante, pero no puede sustituir a una gestión eficiente, instituciones sólidas y resultados concretos para la ciudadanía”, sostuvo en su escrito.
Según el ex ministro, Peña podría terminar su mandato sin dejar un legado significativo para el país. “Quizás su récord más visible sea la cantidad de viajes realizados al exterior y de dejar una economía estatal en crisis”.
Un superministerio con resultados modestos
El antiguo Ministerio de Hacienda fue convertido en Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). La nueva institución recibió mayores atribuciones y nació con la pretensión de transformarse en un verdadero superministerio. Sin embargo, hasta ahora, los resultados no parecen estar a la altura de esas expectativas. En medio de crecientes dificultades para ordenar las finanzas públicas, el entonces ministro anunció una “economía de guerra”. Poco tiempo después, fue apartado del cargo. El episodio reflejó no solo la gravedad de la situación fiscal, sino también la falta de una estrategia clara para enfrentarla, dice Borda.
déficit en aumento. El MEF presentó una nueva trayectoria para el déficit fiscal. En 2025, el desequilibrio alcanzó el 2% del producto interno bruto (PIB), por encima del límite establecido por la Ley de Responsabilidad Fiscal.
Las perspectivas para los próximos años son todavía más preocupantes. El Ministerio proyecta un déficit equivalente al 3,2% del PIB en 2026 y al 3,9% en 2027. Recién en 2028 se retornaría al límite del 1,5%.
Pero incluso estas previsiones podrían quedarse cortas. La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) informó una caída de la recaudación, atribuida, entre otros factores, a la depreciación del dólar. A ello se suman las deudas acumuladas con las empresas farmacéuticas y las constructoras.
Borda señala que si los ingresos continúan disminuyendo, la situación fiscal podría deteriorarse aún más. En esas condiciones, el retorno al límite establecido por la Ley de Responsabilidad Fiscal dependerá. de supuestos que parecen demasiado optimistas.
Una deuda pública que no deja de crecer. La evolución de la deuda pública también genera preocupación. El pasivo acumulado con las empresas farmacéuticas asciende a USD 1.050 millones, mientras que las obligaciones con las constructoras alcanzarían los USD 220 millones. En conjunto, estos compromisos suman USD 1.270 millones, equivalentes aproximadamente al 2,6% del PIB, resalta borda en su análisis.
“Al cierre de junio de 2026, la deuda pública llegó al 34,4% del PIB. En términos absolutos, rondaría los USD 22.000 millones y habría aumentado en USD 1.498 millones solamente durante los primeros seis meses del año”, sostiene.
El Fondo Monetario Internacional considera que Paraguay podría sostener un endeudamiento de entre el 30% y el 50% del PIB. Sin embargo, no basta con comparar nuestra deuda con la de otros países. “También es necesario analizar la verdadera capacidad del Estado para cumplir sus obligaciones,“agregó.
Paraguay tiene una presión tributaria de apenas el 11,3% del PIB, frente a un promedio regional cercano al 20%. Por eso, aunque su nivel de deuda sea inferior al de varios países vecinos, también dispone de muchos menos recursos para hacer frente a sus compromisos
El Gobierno destaca que Paraguay posee uno de los coeficientes de deuda pública más bajos de la región, pero suele omitir la otra cara de la moneda también tiene una de las presiones tributarias más reducidas. Por consiguiente, su margen para seguir endeudándose es limitado.
Debilidad institucional y falta de rendición de cuentas. Los problemas no son solamente fiscales. La debilidad institucional también puede convertirse en una amenaza para la estabilidad económica, señala el ex ministro.
El presidente ha convocado en muy pocas ocasiones a los integrantes de su gabinete para revisar las hojas de ruta de los ministerios, evaluar su desempeño y rendir cuentas ante la ciudadanía. Tampoco se ha presentado de manera clara un programa de gobierno que defina los objetivos, las metas y los resultados esperados durante los cinco años de mandato. Al mismo tiempo, se han registrado cuestionamientos y acciones contra la prensa y las organizaciones sin fines de lucro. Ambos sectores cumplen un papel fundamental en el control ciudadano, la transparencia y la calidad de la democracia.
Según Borda, las agencias internacionales no observan solamente las cifras fiscales. También consideran la fortaleza de las instituciones, la seguridad jurídica y la capacidad de gobernar. En este terreno, los principales riesgos siguen siendo la corrupción, la debilidad institucional, la narcopolítica, el autoritarismo, la inseguridad jurídica, la falta de transparencia y la escasa capacidad de gestión del Estado, concluyó.