El presidente Santiago Peña encabezó el acto conmemorativo por los 34 años de vigencia de la Constitución Nacional de 1992, celebrado este lunes en el Archivo Nacional de Asunción.
Durante su discurso ante autoridades y los constituyentes José Félix Fernández Estigarribia y Emilio Camacho, el mandatario comenzó su discurso con analogías religiosas al referirse a la Carta Magna como “nuestro libro místico lleno de religiosidad democrática”.
Tras realizar un recuento histórico por las constituciones de 1870, 1940, 1967, finalmente, Peña se enfocó en el texto por el cual nos regimos en la actualidad y señaló que a partir de su vigencia –hace 34 años– el país escogió un verdadero modelo democrático.
“El Paraguay bajo la Constitución de 1992 ha dejado de lado episodios tan oscuros como los que nuestro gran poeta Elvio Romero llamaba los días roturados que sucedieron a la revolución de 1947 y el exilio de millones de compatriotas”, expresó.
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Citó a su vez la victoria de Fernando Lugo en las elecciones de 2008, que interrumpió la hegemonía colorada de más de 60 años, al mencionar que fue la primera vez en la historia que se logró la “tan ansiada alternancia sin derramamiento de sangre”, sino a través del respeto de las instituciones.
En ese sentido, el mandatario valoró que a partir de la Carta Magna se fortalecieron los derechos, la tolerancia, la alternancia y el equilibrio de los poderes. Se abolió la pena de muerte y el proceso penal pasó de inquisitivo a acusatorio.
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Como otros logros importantes, Peña mencionó el desarrollo que en los últimos 34 años han experimentado tanto la libertad de expresión como la prensa; y el reconocimiento de las minorías marginadas, entre ellas los pueblos originarios, las mujeres, los campesinos, la infancia y la juventud.
“Falta mucho, repito, pero lo crucial es que todo lo que se ha hecho en estos años ha sido hecho por un paraguayo democrático y pluralista y no por uno autoritario y monocromático, y esta no es poca cosa”, destacó.
Peña celebró que con la Constitución de 1992 el país se constituye en estado social de derecho, unitario, indivisible y descentralizado, mientras que se instalaron ideas como los derechos humanos, las garantías fundamentales, el pluralismo ideológico, la libertad de expresión y la alternancia política.