Las condiciones en las que se encuentran muchos de los colectivos son deplorables. Desde los asientos que tienen roturas, chaperías en malas condiciones que incluso pueden ocasionar accidentes y lesiones a los usuarios y el aire acondicionado (por el cual se paga el diferenciado que no funciona).
De tan mal estado en que se hallan varios de esos buses es que ya se dieron choques porque no funcionaron los frenos y otros que se incendiaron. Son los riesgos a los que deben exponerse los pasajeros, que pueden resultar con serias lesiones.
Se suele sentir y ver que hay buses cuyos motores ya no están en condiciones. Emiten humo por todas partes. La consecuencia es la contaminación en el ambiente que igualmente puede ocasionar problemas a la salud de las personas.
Con lo expuesto se concluye que la inspección técnica vehicular sencillamente no funciona, se pasan por alto condiciones que deben reunir los buses.
Otro de los problemas es el funcionamiento nocturno. Los usuarios deben esperan mucho más para poder abordar un colectivo. Pasadas las 22:00 es harto difícil hallar uno. Y ni qué decir los domingos, en que definitivamente los empresarios sacan a operar menos vehículos. Cuando acentúan la regulada, el sufrimiento es enorme. El ciudadano, al esperar tanto tiempo el micro, igualmente, corre el riesgo de sufrir un asalto. Al estar más expuesto, el peligro aumenta.
Con todo lo planteado se puede colegir que no hay inversión en el sistema de transporte. El Gobierno paga millonarios subsidios a las empresas, técnicamente para que no aumente el costo del pasaje. A la par vetustos vehículos circulan, pese a que las autoridades sostienen que se incrementaron los controles.
Las paradas también deben mejorar. Estas, en gran mayoría, no protegen a los usuarios del mal tiempo, la lluvia o del horrible calor. Se debería articular gestiones entre los municipios y el MOPC a este respecto.
Considerando lo argumentado es necesario que el Gobierno, a través del Viceministerio de Transporte (VMT), implemente los mecanismos para que mejore definitivamente el servicio del sistema del transporte público en el área metropolitana como institución reguladora. El VMT, como señala entre sus objetivos, debe garantizar en la realidad alternativas de movilidad eficientes, integrales y seguras para la mejora continua de los servicios.
Hoy, en la práctica, el transporte público es una vergüenza para el Gobierno y la clase política, que deben articular un sistema acorde con las necesidades de los ciudadanos. Este inconveniente tendría que ser uno de los temas prioritarios a solucionar por las autoridades. La cuestión es que pasan los gobiernos, pero el sistema de transporte público sigue ofreciendo un pésimo servicio. Continúa siendo un vía crucis para el pasajero.