El informe de auditoría de la Contraloría General al Instituto de Previsión Social expone que, bajo la actual administración, persisten deficiencias y privilegios dentro de la institución, hechos que, sin duda, afectan la calidad de atención que reciben los asegurados. Se subraya la desigualdad en las sanciones por llegadas tardías entre funcionarios contratados y permanentes, la crítica deficiencia del Call Center –sobre la cual repetidamente se han hecho denuncias–, la falta de médicos y el déficit de infraestructura.
La Contraloría General de la República (CGR) hizo público un informe sobre “Seguimiento de evaluación del plan de mejoramiento de la Auditoría de cumplimiento al IPS”, acerca del ejercicio fiscal 2024 de la administración de Jorge Brítez. El documento, con el análisis y los datos correspondientes, ratifica la situación de crisis en la que se encuentra la administración y, al mismo tiempo, es una explicación de las carencias y deficiencias que afectan particularmente a los asegurados del Instituto de Previsión Social (IPS).
Las quejas y los reclamos acerca de la casi imposibilidad para conseguir turnos a través del Call Center, la falta de medicamentos e infraestructura, así como otros reclamos se explican ahora a la luz de la auditoría de la Contraloría.
No caben dudas de que el servicio de Call Center del IPS es una de las estaciones del viacrucis cotidiano que padecen los asegurados. Al respecto, la Contraloría, en su informe, realizó algunas observaciones y recomendó fortalecer la capacidad operativa mediante la dotación adecuada de recursos humanos, a fin de mejorar los niveles de cobertura y reducir los tiempos de espera, puntualizando que debe realizarse, sobre todo, los días de alta demanda. La principal queja de los asegurados remite a la excesiva demora en la atención, que suele llegar a la hora y media de espera, tras la cual la llamada o se corta o ya es imposible obtener un turno para consulta.
Otra de las deficiencias señaladas en el informe remarca las diferencias en la aplicación de descuentos por llegadas tardías a funcionarios permanentes y al personal contratado durante el ejercicio fiscal 2024. Por años, esta ha sido una constante, ya que resulta no solo evidente, sino que además está refrendado en el reporte de la Contraloría que en el IPS se mantiene a un grupo de privilegiados con llegadas tardías sin recibir sanción alguna por ello, y esto afecta la atención. De hecho que son constantes los reclamos de los asegurados sobre la falta de médicos en diferentes dependencias, es frecuente la llegada tardía o ausencia en los turnos de los profesionales, y esta situación se hace más notoria en temporada de vacaciones.
Resulta indignante, por otra parte, conocer algunos datos revelados por la auditoría de la CGR. En particular, el que se refiere al pago de bonificaciones millonarias entre jefes y gerentes del Instituto, cuando en las clínicas periféricas y puestos de salud dependientes del ente, como en Capiatá, Itauguá o San Antonio, los asegurados deben soportar largas esperas, la falta de médicos y el déficit de infraestructura.
Mientras el IPS pagó más de G. 3.000 millones en bonificaciones por fuera del rango establecido, y más de G. 1.400 millones en bonificaciones por responsabilidad a directores de la previsional que no se ajustaban a la normativa vigente, y pagó beneficios extras por G. 4.880.106.668, el Sindicato Nacional de Médicos había advertido sobre renuncias masivas de médicos que están cansados del exceso de trabajo, la falta de equipos que los obliga a trabajar con precariedad y al límite, todo lo cual viene acompañado de la demanda de los pacientes y de escasas retribuciones salariales. Según la denuncia del sindicato, ya los médicos no quieren trabajar en el IPS por los equipos incompletos y la sobrecarga de pacientes y trabajo. Recordemos que en octubre del año pasado, 50 anestesiólogos presentaron su renuncia en el Hospital de Especialidades Quirúrgicas IPS Ingavi.
Es sabido que el IPS tiene una función importante, no solo en el ámbito de la salud, y resulta esencial para miles de asegurados. Urge que se ponga fin al manejo poco serio y responsable, a las corruptelas y los privilegios, y se brinden el servicio y la asistencia que se merecen los trabajadores paraguayos.