El informe, elaborado por la Red Regional de Acción Preventiva para la Adolescencia y la Juventud junto con Impulso Social Consulting y Crear Vale La Pena, cuenta con la participación del Centro de Información y Recursos para el Desarrollo (CIRD).
Según los resultados, Paraguay ocupa el segundo lugar entre los países analizados, detrás de México, que registra una prevalencia del 60,5%.
La edad de inicio más frecuente se sitúa entre los 13 y 15 años, mientras que el 21,8% de los adolescentes encuestados comenzó a consumir antes de los 12 años. La curiosidad es el principal motivo para probar alcohol por primera vez, mencionada por el 62,7% de los participantes.
En Paraguay, la bebida de preferencia es el ron, con un 49,4%. Además, el consumo suele producirse entre una y dos veces al mes. A diferencia de otros países de la región, donde predomina el entorno familiar, los amigos constituyen el principal contexto social de consumo en el país, con un 64,3%, frente al 56% correspondiente a familiares.
Salud mental y violencia
El diagnóstico también advierte sobre la relación entre el consumo de alcohol y los problemas de salud mental. Entre los adolescentes consumidores, el 53,7% experimentó tristeza intensa durante el último año, frente al 35,4% de quienes no consumen.
Asimismo, el 32,8% reportó ideación suicida, en comparación con el 18,8% de los no consumidores, mientras que el 24,3% manifestó autolesiones, frente al 15,8%.
La exposición a distintas formas de violencia también es mayor entre quienes consumen alcohol. El 29,8% sufrió violencia emocional en el ámbito familiar, frente al 13,9% de los no consumidores. En cuanto a la violencia física familiar, los porcentajes fueron del 16,2% y el 5,6%, respectivamente. El abuso sexual alcanzó al 9,4% de los consumidores, frente al 2,4% de quienes no consumen.
Entorno familiar
El hogar aparece como un espacio central en las prácticas de consumo. A nivel regional, el 92% de los adolescentes que consumen alcohol lo hace en su propia casa o en la de familiares, mientras que el 67,5% consume en compañía de familiares.
Entre los factores de riesgo, el informe identifica el permiso de los adultos para probar alcohol en casa, registrado en el 60% de los consumidores, frente al 12,3% de los no consumidores. También señala la disponibilidad de bebidas alcohólicas en el hogar y la baja supervisión parental.
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En contrapartida, considerar que el alcohol perjudica las metas de vida y reconocer sus riesgos incluso en pequeñas cantidades aparecen como factores protectores. El estudio recomienda fortalecer la supervisión de los adultos, establecer reglas claras y mantener una comunicación abierta sobre las consecuencias del consumo.
Prevención institucional
El diagnóstico señala una importante brecha en las acciones preventivas: el 97,1% de los adolescentes encuestados afirmó no haber participado en un programa formal de prevención del consumo de alcohol.
Aunque el 77,6% de los docentes conversa abiertamente con sus alumnos sobre los riesgos de estas bebidas, solo el 22,2% recibió capacitación específica de su institución. Además, el 40,5% de los docentes advirtió sobre la presencia de puntos de venta de alcohol cerca de los colegios.
Ante estos resultados, el informe plantea reforzar la prevención en las escuelas, incorporar herramientas de detección temprana de problemas de salud mental y violencia, y ampliar las rutas de acompañamiento emocional para adolescentes.
También propone fortalecer los controles sobre la venta de bebidas alcohólicas a menores en las inmediaciones de los centros educativos.
Carlos Vera, coordinador del área de Juventud del CIRD y del proyecto En Serio Paraguay, informó que las actividades de presentación y reflexión continuarán durante la semana, con el objetivo de analizar los hallazgos y promover políticas públicas y respuestas institucionales más adecuadas a la realidad de los adolescentes.