Se habla mucho del evento Mundial que estamos viviendo como un motor económico y de oportunidades de negocios, lo que es importante. Hay, sin embargo, otro aspecto que es también muy relevante y es el entusiasmo, la esperanza y la alegría que motiva el fútbol en la población. El humor social mejora y por algunos días estaremos todos unidos bajo una misma bandera.
Sería ocioso intentar restarle relevancia al evento que estamos viviendo en el país, y que está acaparando la atención del mundo entero: el Mundial de Fútbol que se inicia esta noche para la Selección Paraguaya.
Para llegar a esta competición se ha recorrido un largo camino, que además requirió mucha paciencia; recordemos que el último partido de la Albirroja en un Mundial de Fútbol fue el 14 de junio de 2010 en Sudáfrica.
Los medios de comunicación y las redes sociales muestran día a día el entusiasmo y la alegría que genera la participación de la Selección en este evento mundial. Quedarán para siempre en el recuerdo las calles teñidas de rojo y blanco despidiendo a los jugadores en su último partido, y la mezcla de ansiedad y alegría que se siente en el ambiente.
Vestir una camiseta de la Albirroja o colocar una banderita paraguaya en el automóvil tienen una tremenda significación. Solamente el fútbol, y en este caso específico, la Selección, es capaz de motivar el sentimiento de unidad, algo que los gobernantes intentarán capitalizar, pero difícilmente puedan generar, la felicidad que vive hoy la población.
Esa euforia nacional desatada ha tenido, por otra parte, efectos muy positivos en la economía del país, ya que ha generado un saludable movimiento económico en diversos sectores. No caben dudas de que la presencia de la Albirroja en el Mundial 2026 ya está impulsando el consumo en diferentes rubros. En estas semanas se han visto dinamizadas áreas del comercio, gastronomía, turismo y servicios.
Como explicaban expertos a ÚH, en estas semanas se vivirá un fenómeno de comportamiento del consumo similar al de las fiestas de fin de año, pues durante el Mundial se genera un microclima en el que la ciudadanía se desconecta de los problemas cotidianos y se vuelcan más al consumo. Este comportamiento que se suele observar en el mes de diciembre tendrá un gran impacto económico, que incluso podría extenderse, si Paraguay logra avanzar en el torneo.
El entusiasmo y la ansiedad que producen esta competencia y sobre todo la participación de nuestra Selección Nacional ya está motivando la venta de televisores, el comercio de artículos deportivos y una amplia variedad de productos relacionados con la Albirroja. En este momento, cada paraguayo, de adentro o de afuera quiere una camiseta, una bandera, o algún objeto del amplio merchandising disponible. Asimismo, se nota un buen movimiento en cuanto a la gastronomía y el entretenimiento, pues la gente se reúne en bares, restaurantes o en los domicilios para ver los partidos.
La participación de la Selección Paraguaya en el Mundial USA 2026 está generando un gran impacto en la industria publicitaria y del marketing, según explicaba a ÚH Pascual Rubiani, director ejecutivo del Grupo Mass: “El fenómeno de la Albirroja es apasionante porque, a nivel de industria, estamos hablando del motor emocional más potente que tiene el mercado paraguayo”.
Como decía el publicista, después de 16 años de ausencia en los mundiales, la afición paraguaya acumulaba una sensación de vacío que trascendía lo deportivo y terminaba impactando también en los presupuestos de marketing y publicidad y ahora con la participación en el Mundial 2026 se abre una nueva etapa para las marcas.
Es importante, además, como dijera en cardenal Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, en su visita a los jugadores de la Selección, valorar todo lo que generan a nivel emocional quienes llevarán la representación del país en el Mundial. “Cuando ustedes, queridos compatriotas jugadores, vistan y suden la camiseta albirroja llevarán consigo mucho más que un uniforme deportivo. En sus colores rojo, blanco y azul estará representado todo el pueblo paraguayo”.Y como decía el cardenal, “en un mundo marcado por divisiones y conflictos, el deporte puede convertirse en un lenguaje universal de encuentro”. De modo que le deseamos el mayor de los éxitos a nuestra querida, Albirroja.