20 jun. 2026

Asunción atrapada entre deudas millonarias y deplorables servicios

La capital del país continúa en la misma situación adversa en la que la dejó el anterior intendente, un panorama que escasamente ha cambiado con el actual administrador: una elevada deuda y serias dificultades para prestar servicios eficientes a los ciudadanos. Es hora de proponer un mejor modelo de gestión, uno que ponga al ciudadano como principal prioridad.

Las sombras de la mala gestión del ex intendente Óscar Nenecho Rodríguez persisten sobre la ciudad de Asunción y sobre la vida cotidiana de los vecinos de la capital.

Los ciudadanos que tributan en Asunción son quienes están sosteniendo a la administración en el momento de crisis que está atravesando el Municipio por las millonarias deudas, y, al mismo tiempo, ellos también son víctimas de la ineficiencia y de varios frentes de obra inconclusos.

Como recientemente publicara este diario, Asunción pagará el triple por las obras de desagüe pluvial que debían financiarse originalmente con los bonos que la administración de Nenecho Rodríguez destinó para pagar sueldos, como había revelado el informe de la intervención realizada en 2025 por Carlos Pereira.

“A la ciudadanía le va a costar el triple porque va a tener que pagar el interés, va a tener que pagar el capital del bono y va a tener que pagar la obra otra vez aparte”, explicaba el concejal Álvaro Grau.

Según el edil, la administración del colorado Luis Bello paga a las contratistas con el dinero de la recaudación municipal, pues el dinero destinado originalmente para las obras, el bono G8 (G. 360.000 millones) fue utilizado para otros fines. “De hecho que (el contribuyente) va a terminar pagando tres veces porque la capital que se recibió le sumas los intereses y duplicado porque de G. 800.000 millones va a terminar pagando en total unos G. 1,6 billones”, subrayó.

De acuerdo con Grau, la actual administración ya usó G. 20.000 millones de la recaudación para pagar desagües están utilizando este recurso para pagar a las distintas empresas que llevan adelante las tres obras de desagüe que se realizan en los barrios San Pablo, Santo Domingo y actualmente Manora.

En cuanto a las deudas de la Municipalidad de Asunción, según el último balance general del ejercicio 2025, la deuda capital por las emisiones de los bonos G5, G6, G7, G8 y G9 alcanza G. 817.500.000.000, mientras que los intereses a pagar a largo plazo suman G. 645.647.739.728.

Asimismo, la deuda por bonos e intereses, que los asuncenos deben pagar hasta el año 2035, alcanza así G. 1.4 billones, que serían alrededor de USD 240 millones y, por otra parte, la Municipalidad ya acumula 14 cuotas vencidas de intereses de bonos, que suman G. 145.493.232.877.

La otra cara del tema de los desagües pluviales nos la dan los sufridos vecinos. Este, además del grosero endeudamiento, es el principal legado del ex intendente Óscar Rodríguez. Estas zonas en los barrios se ven como zonas de guerra, con vecinos que deben vivir peligrosamente y con la ansiedad de que estas obras no terminen siendo un nuevo Metrobús.

Los bonos G8 habían sido aprobados en 2022 con el objetivo de financiar un plan de G. 360.000 millones distribuidos en ocho cuencas. Sin embargo, la Municipalidad comprometió el 69,7% de los recursos en cuatro obras en marcha, pero con distintos niveles de avance y ejecución: San Pablo, que tiene dos frentes de obras, Santo Domingo y General Santos. La mala gestión ha dejado a las demás cuencas sin recursos: Ayala Velázquez, Terminal y Universidad Católica.

Se debe mencionar que, el 12 de julio de 2024, la Fiscalía había allanado la Municipalidad de Asunción para buscar los documentos referidos al manejo irregular del dinero que debía usarse para las obras de desagüe; esto sucedió luego de que se detectara un aparente desvío de más de G. 500.000 millones del dinero del bono G8.

En cuanto a las deficiencias de los servicios que ofrece el Municipio a los vecinos de la ciudad, la Comuna sigue en grave falta, pues la constante sigue siendo la suciedad, la verdades rotas que causan accidentes, el caos del tránsito, la deficiente recolección de residuos, el abandono de zonas de la ciudad como el centro histórico, la Terminal de Ómnibus y el caos de los mercados municipales.

Tristemente, Asunción es como un laboratorio de pruebas donde estamos corroborando la tesis de que la corrupción y la impunidad empobrecen la calidad de vida del ciudadano.

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