En Paraguay, poco menos de un millón de varones son padres y conviven con sus hijos. La mayoría son adultos jóvenes, de entre 30 y 50 años, con pocos estudios formales; el 89% trabaja, pero la informalidad condena a casi el 75% a vivir sin una jubilación. Ante esta realidad, la sociedad y el Estado deben priorizar la atención integral a este sector poblacional con vistas al bien común.
En Paraguay existen un poco más de 960.000 varones que son padres que conviven con sus hijos en el hogar, según los datos de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) procesados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). De ese total, el 62,2% reside en zonas urbanas y el 37,8% en zonas rurales.
No se puede negar que existen varios casos de irresponsabilidad en el cumplimiento de los deberes de la patria potestad, ya que se estima que ingresan unos 40.000 casos de asistencia alimentaria al año en los juzgados de la Niñez y la Adolescencia de toda la República. Aunque la mayoría de los padres paraguayos cuida de sus hijos, todavía hay un contexto socioeconómico y una falta de políticas públicas sostenidas de apoyo a la paternidad, lo hacen en forma muy precaria. Como perfil demográfico de varones que son padres de familia, tanto en lo laboral como socioeconómico se destacan datos que deberían ser revisados con conciencia crítica y responsabilidad por las autoridades nacionales.
Estructura por edades. La gran mayoría de los padres paraguayos se concentran en la etapa de adultez temprana y plena. Menores de 30 años, 9,7%; de 30 a 49 años, 50,2%; de 50 a 64 años, 27,3%; de 65 años en adelante, 12,8%. Estos datos resaltan que la mayoría de los padres paraguayos tienen entre 30 y 50 años. Nivel de estudios (educación formal). El promedio general de escolaridad para los padres en Paraguay es de 9,7 años de estudio formal.
Sin embargo, la brecha geográfica es muy marcada, en áreas urbanas promedian 10,7 años de estudio (equivalente a alcanzar la Educación Media); mientras que en áreas rurales promedian 7,9 años de estudio (equivalente al segundo ciclo de la Educación Escolar Básica).
Profesión y ocupación laboral. El 89% de los padres se encuentran económicamente activos y ocupados en el mercado laboral. Las actividades y oficios más comunes en los que se desempeñan de forma mayoritaria son de oficiales, operarios y artesanos (23,1%); trabajadores no calificados (15,4%); agricultores, trabajadores agropecuarios y pesqueros (14,9%); trabajadores de servicios y vendedores de comercios (13,8%).
Acceso a la vivienda, aunque el INE no segmenta el acceso a la vivienda exclusivamente por la condición de paternidad, los datos generales de la Dirección de Hogares revelan que el país enfrenta una importante presión habitacional. Según el análisis del Censo Nacional, el déficit habitacional total afecta a más de un millón viviendas particulares ocupadas, no por falta de casas, sino por su escasa calidad (déficit cualitativo), con viviendas que requieren mejoras de materiales, espacios o servicios básicos). El déficit habitacional cuantitativo (casas que faltan construir) afecta a más de cien mil familias.
Cerca del 9% de las familias viven en condición de alquiler y la jefatura de estos hogares corresponde mayoritariamente a mujeres.
Acceso a la jubilación y a la seguridad social. El sistema de previsión social en Paraguay posee una de las coberturas contributivas más bajas de la región. Esto impacta de forma directa en los padres que entran en la edad de retiro. Con un bajo acceso contributivo, solo alrededor del 24% de los trabajadores activos en el país aportan a una caja de pensiones (como IPS o Caja Fiscal). Esto significa que tres de cada cuatro padres trabajadores se desempeñan en la informalidad y no generarán una jubilación ordinaria. Adultos mayores siguen activos debido a la falta de jubilación formal, casi el 50% de los hombres mayores de 65 años en Paraguay se ven obligados a seguir trabajando. Si sumamos a este contexto de altísima informalidad laboral, quedan en evidencia las barreras estructurales graves en cuanto a cobertura de atención de salud que deben enfrentar todas las familias. La presencia de los padres y la asunción de los roles son importantes para garantizar la estabilidad familiar, la protección de la niñez y el bien común del país. La sociedad y el Estado deben garantizar su desarrollo integral como personas y ciudadanos, con políticas públicas de empleo formal, vivienda digna y seguridad social.